La Unesco ha alertado sobre la desaparición de algunos glaciares icónicos del Patrimonio Mundial de aquí a 2050, entre los que se encuentra el de Monte Perdido.
Cincuenta sitios del Patrimonio Mundial de la Unesco albergan glaciares, un total de 18.600 que cubren aproximadamente 66.000 kilómetros cuadrados, entre ellos, en el caso de Europa, Pirineos-Monte Perdido, entre Francia y España, y los Dolomitas.
Un nuevo estudio de la Unesco, realizado en colaboración con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y presentado este jueves, muestra que estos glaciares están retrocediendo a un ritmo acelerado desde el año 2000 debido al aumento de emisiones de CO2, que están calentando las temperaturas. Actualmente pierden 58.000 millones de toneladas de hielo al año –lo que equivale al uso anual combinado de agua de Francia y España– y son responsables de casi el 5 % del aumento del nivel del mar observado en el mundo.
El informe concluye que los glaciares de un tercio de los 50 sitios del Patrimonio Mundial están condenados a desaparecer de aquí a 2050, independientemente de los esfuerzos que se hagan para limitar el aumento de la temperatura. Pero aún es posible salvar los glaciares de los dos tercios restantes de los sitios si el aumento de las temperaturas no supera los 1,5°C en comparación con el periodo preindustrial.
Además de reducir drásticamente las emisiones de carbono, la Unesco aboga por la creación de un fondo internacional para la vigilancia y preservación de los glaciares. Dicho fondo apoyaría la investigación exhaustiva, promovería redes de intercambio entre todas las partes interesadas y aplicaría medidas de alerta temprana y de reducción del riesgo de catástrofes.
La mitad de la humanidad depende directa o indirectamente de los glaciares como fuente de agua para uso doméstico, agrícola y energético. Los glaciares son también pilares de la biodiversidad, ya que alimentan muchos ecosistemas.
“Este informe es una llamada a la acción. Sólo una rápida reducción de nuestros niveles de emisiones de CO2 puede salvar los glaciares y la excepcional biodiversidad que depende de ellos. La COP27 tendrá un papel crucial para ayudar a encontrar soluciones a este problema y la Unesco está decidida a apoyar a los Estados en la consecución de este objetivo”, ha sostenido la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay.