Visto bueno a la revisión del plan de depuración, que destina su mayor inversión al Pirineo

El Instituto Aragonés del Agua asume la gestión de las depuradoras de mayores dimensiones y las de menor tamaño se subvencionan a través de ayudas a los ayuntamientos

DH
25 de Octubre de 2022
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Presidencia del Pleno de la Comisión del Agua que ha abordado la revisión del plan de depuración
Presidencia del Pleno de la Comisión del Agua que ha abordado la revisión del plan de depuración

El pleno de la Comisión del Agua ha informado favorablemente la revisión del Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración 2022-2027, que contempla un total de 142 millones de euros para alcanzar el 95 % de la depuración de la carga contaminante. La mayor inversión se concentra en el Plan Pirineos al que se destinarán 104 millones en este periodo.

El consejero Joaquín Olona ha presidido este martes el pleno, celebrado en la sede del Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, que ha abordado la revisión del Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración para el periodo 2022-2027, con la elaboración del informe preceptivo previo a la exposición pública del documento.

Esta revisión del plan contempla una inversión de 142,6 millones de euros y servirá para alcanzar el 95 % de la depuración de la carga contaminante de los habitantes equivalentes del total de Aragón, que actualmente se sitúa en el 90 %. Según explica el Gobierno de Aragón, esto supone alcanzar los 3.074.000 habitantes equivalentes sobre un total estimado de 3.239.000.

Nos queda lo más difícil que es lo más pequeño, donde hay menos población los servicios suponen un mayor esfuerzo”, ha recordado el consejero, quien ha hecho valer “el compromiso del Gobierno de Aragón por culminar la depuración en el conjunto de la comunidad”.

La mayor inversión se concentra en el Plan Pirineos al que se destinarán 104 millones en este periodo, “respondiendo al compromiso que la Comunidad Autónoma asumió hace muchos años”.

El Gobierno de Aragón recuerda que las depuradoras del Pirineo fueron declaradas de interés general del Estado y encomendadas al Gobierno de Aragón mediante el convenio firmado en 2008 entre el Ministerio de Medio Ambiente y la comunidad autónoma de Aragón.

Las actuaciones se planificaron en el marco del denominado Plan Integral de Depuración del Pirineo Aragonés, cuyo desarrollo estaba previsto realizar mediante colaboración público-privada, a través de cuatro contratos de concesión de obra pública.

Los contratos se licitaron y adjudicaron durante los años 2009 y 2010 pero pronto empezaron a surgir todo tipo de dificultades para su desarrollo. Muestra del estado de parálisis en el que este Gobierno encontró el fallido plan Pirineos es que en 2015, fecha en la que concluía el plan nacional en el que se enmarcaba, solo se habían construido y puesto en explotación 20 de las 297 instalaciones previstas.

Entre los criterios que rigen el nuevo plan destaca el abandono del modelo concesional para la construcción y gestión de las plantas depuradoras, lo que supondrá un importante ahorro de los recursos públicos que podrán ser destinados a la construcción de nuevas infraestructuras y a la mejora de las existentes.

De esta forma, el Instituto Aragonés del Agua asume la gestión directa de las depuradoras de mayores dimensiones -iguales o superiores a 1000 habitantes equivalentes-. Asimismo, las depuradoras de menor tamaño se subvencionan a través de un programa de ayudas destinadas a los ayuntamientos en concurrencia competitiva. "En definitiva, se devuelve la autonomía sobre la depuración a los municipios, como competentes sobre la materia", dice el Gobierno de Aragón.

Cabe destacar, además, la incorporación de criterios de desarrollo sostenible y gestión eficiente en las infraestructuras de depuración. Esto pasa por la adaptación de los criterios técnicos a la dimensión de los municipios -ya que la mayor parte de las actuaciones pendientes en materia de depuración se concentran en núcleos de pequeño tamaño-, eligiendo la tecnológica más adecuada para cada caso en particular (tecnología extensiva, tecnología convencional, etc.).

En el plano económico, se establecen rangos de inversión en función de la carga contaminante que deba soportar una infraestructura, utilizando un concepto simplificado de habitante equivalente con datos estadísticos. "Se trata de evitar infraestructuras sobredimensionadas", destaca el Ejecutivo.

También se incorporan mejoras de eficiencia medioambiental y energética: menos ruidos, olores, equipos con menos consumo energético, energía renovable para autoconsumo, etc.

Asimismo, el consejero ha explicado que se ha querido esperar a la entrada en vigor del Impuesto Medioambiental sobre las Aguas Residuales (Imar) para presentar la revisión del Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración. “El 80 % del plan de financia con fondos del Gobierno de Aragón procedentes del Imar, una cifra que nos debe de hacer reflexionar”, ha destacado Olona.

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