Acerca del origen de Cristóbal Colón

En la tumba de Sevilla no estaba completo todo el esqueleto de Colón

Pedro Cuesta Escudero, autor de Colón y sus enigmas y de Mallorca patria de Colom
12 de Agosto de 2022
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Cristóbal Colon.
Cristóbal Colon.

Las ocasiones se presentan únicas. Y si se dejan pasar quizás  ya no se muestren otras oportunidades. Gracias al profesor de Historia del IES Virgen de la Nieves de Granada Marcial Castro que tuvo la intuición de que se podían desvelar muchos de los enigmas que envuelven la figura de Cristóbal Colón y también la suerte de encontrar la buena voluntad y con autoridad científica del catedrático de Medicina Legal y Forense de la Universidad de Granada el Dr. D. José Antonio Lorente que se prestó y se presta a hacer los pertinentes análisis genéticos a través del ADN, cuyos resultados son concluyentes. Pero para que estos resultados sean incontrovertibles se han de analizar las muestras genéticas adecuadas. Y este es un problema que hemos de resolver convenientemente. Porque otras oportunidades como éstas es difícil que vuelvan a presentarse.

Los restos de Colón

El primer escollo que el Dr. Lorente ha resuelto satisfactoriamente ha sido que las muestras óseas del cadáver de Don Cristóbal Colom, que ahora tiene guardadas en la sala blindada de la universidad de Granada, son las genuinas del primer Almirante de la Mar Océano. La  autenticidad de esos restos de Colom constituía uno de los primeros enigmas que envolvían la figura del Descubridor, ya que dichos restos pasaron por muchas vicisitudes. Colón murió el 20 de mayo de 1506 y fue enterrado en la capilla de los condes de Cabra, en el convento de San Francisco de Valladolid (hoy desparecido) En 1509 su hijo Diego mandó trasladar los restos de su padre al monasterio de Santa María de las Cuevas, más conocido como la Cartuja de Sevilla, probablemente por el cariño que sentía Colom a ese lugar. Como en su testamento Don Cristóbal había dejado constancia de su deseo de ser sepultado en las tierras descubiertas la viuda de Don Diego, Dª. María Álvarez de Toledo y Rojas, traslada los restos de su marido y de su suegro a la isla La Española, siendo inhumados en la catedral de Santo Domingo. Pero cuando Francia, según el Tratado de Basilea del 22 de julio de 1795 quedó dueña absoluta de toda la isla, los restos del Almirante son trasladados a la catedral de La Habana. Y al independizarse Cuba