Un aparatoso incendio ha calcinado no menos de dos hectáreas en el término municipal de Loporzano, en la zona de los denominados sasos de Tierz, que ha sido rápidamente controlado por la colaboración de los agricultores y por la temprana llegada de dos camiones de bomberos.
El fuego se ha declarado próximo al mediodía en campos de cereal que han empezado a arder con gran virulencia, avivadas permanentemente las llamas por el viento que facilitaba su propagación.
Los primeros en llegar han sido agricultores provistos en sus tractores de depósitos de agua que han comenzado a atacar el frente con prontitud, valor y eficacia.
Han contribuido a evitar la expansión los dos camiones de bomberos procedentes del parque de Huesca, que han acometido definitivamente el fuego con todos sus medios y con la pericia que acreditan estos profesionales.
El caso es que, en muy poco tiempo, la fiereza de las llamas se ha convertido en los residuos propios de estos incidentes con el campo ennegrecido tras haber sido pasto de las llamas y la satisfacción de que el asunto ha quedado en poco más que un susto y algunas pérdidas a las que siempre están expuestos los agricultores, siempre la avanzadilla contra el fuego. Y es que la pregunta es quién va a querer más preservar la naturaleza de las catástrofes que quienes viven de ella.