El Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón ha recibido la autorización por parte del Ministerio de Agricultura para el uso de productos fitosanitarios formulados a base de bacteriófagos destinados al control de la bacteria responsable del fuego bacteriano (Erwinia amylovora), una de las enfermedades más dañinas para los cultivos de fruta de pepita.
Esta medida, aprobada de manera excepcional por el ministerio, responde a la situación de riesgo fitosanitario que afrontan los cultivos de manzano, peral y membrillero, especialmente en un contexto que favorece la propagación de una enfermedad que se detectó en Aragón hace más de diez años, que no había sido posible combatir, y que afecta de manera considerable a la comarca Comunidad de Calatayud, con focos en la provincia de Huesca.
La autorización permitirá el uso de estos productos en Aragón, así como en Cataluña y La Rioja, entre el 15 de marzo y el 12 de julio de 2026. Los tratamientos deberán llevarse a cabo bajo la supervisión de las autoridades competentes de cada comunidad autónoma.
El fuego bacteriano constituye "una amenaza grave y persistente para la fruticultura de pepita. Las herramientas actualmente disponibles han demostrado ser insuficientes para frenar la expansión de la enfermedad en condiciones climáticas adversas", explica el Gobierno de Aragón.
Los bacteriófagos autorizados actúan de manera específica contra Erwinia amylovora, presentándose como una alternativa eficaz en situaciones excepcionales, conforme a lo previsto en el Reglamento (CE) nº 1107/2009 y en la Ley 43/2002 de sanidad vegetal.
Los productos fitosanitarios autorizados a base de bacteriófagos podrán emplearse exclusivamente para cultivos de peral y manzano. El momento de la aplicación será entre los estados fenológicos BBCH 60–90, y también fuera de ellos en situaciones de especial vulnerabilidad del tejido vegetal (granizo, daños o alertas). La aplicación se recomienda preferiblemente al comienzo de la noche, para maximizar la eficacia biológica de los fagos.
Los síntomas del fuego bacteriano son necrosis en hojas, flores y ramas, que se ennegrecen como si se hubieran quemado por el fuego, de ahí su nombre. Se propaga con rapidez a través de insectos, agua, viento, herramientas de poda o incluso por contacto entre plantas. Puede llegar a destruir plantaciones completas en poco tiempo, obligando al arranque total de los árboles afectados para frenar su expansión. Se trata de una de las plagas más graves para los frutales, ya que no existe un tratamiento curativo eficaz, solo medidas preventivas y de erradicación.
El Departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón subraya que esta autorización excepcional es una herramienta complementaria destinada a reforzar la protección de los frutales de pepita ante un patógeno de alto impacto económico y productivo. Asimismo, recuerda que el uso de estos productos deberá realizarse siguiendo estrictamente las indicaciones oficiales y en coordinación con los servicios técnicos del Gobierno de Aragón.
Para cualquier duda o consulta técnica, los productores pueden dirigirse a los canales habituales de asesoramiento agrario de Aragón.