Avellanas, orgullosa de la respuesta vecinal de Almudévar ante el intento de okupación y preocupada por las amenazas

La alcaldesa destaca su prudencia tras aplicar las pautas de la Guardia Civil y consultará cómo actuar ante los mensajes en redes

02 de Septiembre de 2026
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Sofía Avellanas, alcaldesa de Almudévar. Foto Myriam Martínez
Sofía Avellanas, alcaldesa de Almudévar. Foto Myriam Martínez

La alcaldesa de Almudévar, Sofía Avellanas, ha reivindicado la actitud de los vecinos tras el intento de oKupación registrado anoche en una vivienda de la plaza Ortiz y ha puesto en valor una respuesta que, a su juicio, demuestra el grado de alerta existente en el municipio después del precedente registrado el pasado mes de junio.

"Como alcaldesa, estoy muy orgullosa de la reacción de los vecinos, de lo educada y prudente que ha sido", ha señalado Avellanas. La regidora considera especialmente relevante que los actuaran de forma ordenada y permitieran que, una vez que acudió la Guardia Civil, fueran los agentes quienes asumieran la situación.

La actuación ciudadana se produce además después de que el Ayuntamiento mantuviera durante el verano una reunión con la Comandancia de la Guardia Civil de Huesca a raíz del episodio de junio. En aquel encuentro se trasladaron a los vecinos pautas sobre cómo actuar ante posibles situaciones de este tipo y se les pidió que permanecieran atentos.

Ese mensaje ha favorecido desde entonces una mayor comunicación entre residentes. En el caso de la plaza Ortiz, el aviso circuló por los grupos de WhatsApp, desde los que los vecinos se alertaron y acudieron al lugar al sospechar que podía estar produciéndose un acceso a una vivienda.

Para Avellanas, la experiencia demuestra la utilidad de aquella labor informativa, aunque insiste en que la respuesta debe mantenerse siempre dentro de los cauces adecuados. "A veces parece que para defender un pueblo hay que hacer mucho ruido. Y hemos demostrado que no. Que la unión, la responsabilidad y estar todos a una también dicen mucho", afirma.

La alcaldesa recuerda asimismo que el Ayuntamiento tiene competencias limitadas cuando se trata de una propiedad privada. La denuncia por una eventual okupación corresponde al propietario del inmueble, pero si ha declarado que la administración municipal facilitará el contacto con las fuerzas de seguridad y acompañará a los afectados en los trámites que necesiten realizar.

La regidora señala que la función municipal pasa fundamentalmente por mantener una comunicación constante con la Guardia Civil y prestar apoyo a los vecinos cuando necesiten orientación.

El hecho de que en esta ocasión se tratara de una segunda residencia introduce además una particularidad relevante en un municipio con numerosas viviendas de este tipo. Avellanas subraya que no son propiedades de grandes tenedores, sino que muchas de ellas son casas familiares o inmuebles adquiridos con mucho esfuerzo para disfrutar de periodos vacacionales.

AMENAZAS

La alcaldesa ha expresado, por otro lado, su inquietud ante los mensajes amenazantes que han circulado en redes sociales después de lo ocurrido. Algunos vecinos han trasladado esas comunicaciones al Ayuntamiento. "Sí, a mí me causa preocupación y voy a hablar con la Guardia Civil para ver qué tenemos que hacer frente a eso", ha manifestado.

"Estoy de acuerdo en que haya leyes que protejan a los vulnerables, creo que yo y que está de acuerdo todo el mundo. El problema surge cuando hay quien abusa de ellas y no se utilizan bien", sostiene.

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En junio, Almudévar afrontó al menos dos episodios de okupación que afectaron a familias de la localidad. Uno de ellos tuvo como escenario la antigua residencia familiar de unos padres ya fallecidos, una vivienda que sus hijos continúan utilizando para conservar pertenencias y celebrar encuentros familiares. En ese caso, la Guardia Civil acompañó al propietario para que pudiera retirar algunos enseres personales, mientras los ocupantes permanecían en el inmueble.

La situación provocó entonces inquietud e indignación entre los vecinos, hasta el punto de que algunos llegaron a plantear movilizaciones. El otro episodio se produjo en una vivienda próxima a la plaza de la Iglesia, según la información publicada entonces.