El Partido Popular de Aragón ha rendido homenaje a Manuel Giménez Abad en el 25 aniversario de su asesinato a manos de ETA, en un acto en el que José María Aznar ha situado la memoria de las víctimas como un elemento central del debate político actual, vinculando el legado del terrorismo con la situación institucional presente.
El expresidente del Gobierno, José María Aznar, ha recordado el asesinato de Manuel Giménez Abad, ocurrido en Zaragoza cuando se dirigía a La Romareda acompañado de su hijo, en un contexto marcado por la presión terrorista en plena campaña electoral. A su juicio, aquel atentado formó parte de una estrategia de violencia dirigida a condicionar la vida política.
Durante su intervención, Aznar ha subrayado que la memoria no puede limitarse a un gesto simbólico. “Conmemorar esta fecha no puede limitarse a una simple manifestación de duelo”, ha afirmado, para añadir que el recuerdo de las víctimas “incita a comprometer un programa, más que a honrar un calendario”, situando el homenaje en una dimensión activa y política.

El expresidente ha centrado buena parte de su discurso en la evolución de la política antiterrorista, reivindicando la estrategia desarrollada durante sus años de Gobierno, basada en la firmeza y en la derrota integral de ETA. Según ha defendido, aquel modelo permitió debilitar a la organización sin recurrir a negociaciones ni concesiones.
Frente a esa etapa, ha criticado la situación actual, denunciando la “concesión de medidas de lenidad penitenciaria a terroristas convictos” y advirtiendo de que la política penitenciaria no puede convertirse en un instrumento de negociación política. En este sentido, ha asegurado que “no puede transformarse, bajo ningún concepto, en moneda de cambio con que obtener apoyos parlamentarios”.
En uno de los momentos más destacados de su intervención, Aznar ha afirmado que “sin Bildu, Sánchez no sería presidente, y sin ETA Bildu no tendría los escaños con los que hacer presidente a Sánchez”, estableciendo una relación directa entre la representación parlamentaria actual y el pasado de la organización terrorista.
El expresidente ha insistido en que el terrorismo buscaba no solo causar daño, sino generar un clima de miedo capaz de influir en la sociedad y en las decisiones políticas. Según ha explicado, esa estrategia pretendía extender el impacto de la violencia más allá de las víctimas directas.

A lo largo del acto, Aznar ha destacado el papel de las víctimas como “pilar moral” de la democracia, recordando que más de 800 personas fueron asesinadas por ETA en defensa de la libertad. Ha advertido además del riesgo de que su memoria se diluya con el paso del tiempo.
En este sentido, ha alertado sobre posibles reinterpretaciones del pasado, señalando que “Bildu integra una mayoría parlamentaria dispuesta a reprogramar nuestra memoria”, en referencia al debate sobre la memoria democrática y su impacto en el relato histórico.
El expresidente ha defendido que la derrota del terrorismo debe ser completa, también en el plano político y moral, y ha insistido en la necesidad de “deslegitimar las coartadas póstumas de ETA” para evitar que sus planteamientos tengan influencia en el presente.

Asimismo, ha reclamado a las instituciones un papel activo en la transmisión de esta memoria, especialmente entre los jóvenes, con el objetivo de preservar el conocimiento de lo ocurrido y evitar su distorsión.
En el tramo final, Aznar ha señalado que rendir homenaje a Manuel Giménez Abad implica asumir una responsabilidad colectiva aún pendiente. Ha afirmado que existe una “deuda” con las víctimas que debe traducirse en una defensa clara de los valores democráticos.
El acto, organizado por el Partido Popular de Aragón, ha contado con la participación del presidente autonómico, Jorge Azcón, así como de dirigentes históricos como Luisa Fernanda Rudi y Gustavo Alcalde, además de familiares del político asesinado.