Las altas temperaturas que afectan estos días a Aragón han incrementado el riesgo para quienes practican senderismo y actividades de montaña, una situación que ya ha obligado a intervenir a los equipos de rescate tras varios casos de deshidratación, agotamiento y golpes de calor. Ante este escenario, el programa Montaña Segura ha hecho un llamamiento a extremar la prudencia y reforzar las medidas de autoprotección para evitar situaciones de emergencia.
Los expertos recuerdan que el calor intenso también alcanza las zonas de montaña y advierten de que la combinación de altas temperaturas y esfuerzo físico puede convertir una excursión en una actividad de riesgo si no se planifica adecuadamente. Por ello, recomiendan iniciar las rutas a primera hora de la mañana y finalizarlas antes de las horas centrales del día, cuando el termómetro alcanza sus valores más elevados.
La elección del itinerario resulta igualmente determinante. Montaña Segura aconseja optar por recorridos que discurran por zonas boscosas o próximas a ríos, donde la sombra y la presencia de agua ayudan a reducir la sensación térmica. Además, insiste en adaptar siempre la dificultad de la actividad a la preparación física y técnica de cada participante, una recomendación que cobra aún más importancia durante los episodios de calor extremo.
La planificación previa también es esencial. Antes de iniciar la salida conviene consultar la previsión meteorológica para conocer las temperaturas previstas y valorar si las condiciones son adecuadas. Si existen dudas sobre la seguridad de la actividad, la recomendación es aplazarla. Asimismo, es importante comprobar si habrá puntos donde reponer agua durante el recorrido o, en caso contrario, transportar suficiente cantidad desde el inicio.
En cuanto al equipamiento, los especialistas aconsejan llevar al menos dos litros de agua por persona y beber de forma frecuente, incluso antes de sentir sed. Siempre que sea posible, recomiendan complementar el agua con bebidas que aporten sales minerales para reponer los electrolitos perdidos con el sudor. También consideran imprescindible utilizar crema solar de alta protección, gafas de sol, gorra o sombrero y ropa ligera, transpirable y de colores claros.
La protección debe extremarse en el caso de los menores, tanto mediante cremas solares de máxima protección como con prendas que cubran la mayor parte del cuerpo. Asimismo, se aconseja consumir alimentos ligeros y ricos en agua, como fruta fresca, y no olvidar el chubasquero, ya que las altas temperaturas pueden favorecer la formación de tormentas durante la tarde.
Durante toda la actividad es fundamental vigilar el estado físico de los integrantes del grupo, especialmente de los niños y de las personas con menor experiencia en montaña. Los expertos subrayan que nunca debe dejarse sola a una persona que presente síntomas de agotamiento o malestar, ya que estos pueden evolucionar rápidamente hacia un golpe de calor. Si las condiciones físicas no son las adecuadas para continuar, recomiendan dar media vuelta antes de comprometer la seguridad.
Montaña Segura recuerda que los principales síntomas de un golpe de calor incluyen fiebre, pulso acelerado, debilidad, mareos, fatiga, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, confusión o desorientación. Ante varios de estos signos, es necesario actuar con rapidez, trasladando a la persona afectada a un lugar con sombra, refrescando su cuerpo con paños húmedos o ventilación y avisando inmediatamente al 112.