Chunta Aragonesista ha trasladado al Congreso de los Diputados la denuncia de la gerente de la cooperativa Santa Orosia, Cristina Jarne, que ha advertido de las graves consecuencias que el cierre de la variante de Sabiñánigo en la A-23, efectivo desde septiembre, está teniendo en el sector primario, ya que el tráfico agrícola de la cooperativa, incluyendo camiones de hasta 44 toneladas, se ve obligado a circular por la calle Serrablo de Sabiñánigo, en pleno casco urbano.
José Ramón Ceresuela, secretario territorial de CHA, recuerda que “la inquietud ha alcanzado su punto álgido ante la inminente temporada de cosecha, prevista para dentro de un mes, donde los tractores procedentes de zonas como Espuéndolas y Martillué no tienen acceso a las instalaciones de la cooperativa, puesto que no les dejan pasar por la autovía y la carretera nacional está cortada, y la alternativa que supone la carretera de Cartirana es inviable por sus pronunciadas pendientes para vehículos que transportan en torno a 15.000 kilos”.
Ceresuela denuncia que “esta falta de accesos obliga a los agricultores de la zona a dar una vuelta que incrementa el tiempo de viaje en 50 minutos el trayecto, lo cual hace inviable la cosecha del cereal, y por ello hemos registrado la siguiente pregunta en el Congreso de los Diputados: ¿Qué soluciones va a dar el Gobierno para solventar los problemas derivados del cierre de la variante de Sabiñánigo? ¿Se va a abrir el enlace de la salida de Jaca?”.
“Ya tarda el subdelegado del Gobierno de España en Huesca en convocar a los afectados para buscar una solución urgente, tal como ocurrió con la circulación de los vehículos agrícolas a través de Monrepós, que pasó de ser imposible a ser viable”, ha concluido Ceresuela.