Cientos de personas se han concentrado este sábado en Sabiñánigo en el bulevar Antonio Muñoz Loriente para exigir la reanudación inmediata de las obras del tramo Sabiñánigo Este-Sabiñánigo Oeste de la autovía A-23, paralizadas desde hace más de un año.
La movilización ha reunido a representantes del tejido empresarial, asociaciones vecinales, profesionales de distintos sectores económicos y ciudadanos de la Jacetania y el Alto Gállego, unidos en una reivindicación que trasciende los intereses particulares y afecta al conjunto del territorio. Ha sido convocada por nueve entidades: la Asociación de Empresarios Pirineos Alto Gállego (AEPAG), la Asociación de Empresas de la Jacetania (Acomseja), la Asociación Turística Valle de Tena (ATVT), la Asociación de Vecinos de Núcleos Rurales El Cajicar, la Cooperativa Santa Orosia, la Federación de Transporte por Carretera de la Provincia de Huesca, Asaja Huesca, la Asociación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Huesca y CEOE Cepyme Huesca.
La concentración ha denunciado una situación que los convocantes consideran insostenible y que se ha agravado con el paso de los meses. Desde julio de 2025, el cierre de dos de los principales accesos a Sabiñánigo, las rotondas este y oeste, ha alterado profundamente la circulación en uno de los principales nudos de comunicaciones del Pirineo aragonés. Los desvíos provisionales, las retenciones y el incremento del tráfico por el casco urbano están condicionando la actividad diaria de empresas, trabajadores y vecinos, además de comprometer la seguridad vial y la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia.
Se ha leído un manifiesto conjunto en el que han intervenido Beatriz Peñarrubia, en representación de la Asociación de Empresarios Pirineos Alto Gállego (Aepag); Amaya Biescas, de la Asociación de Vecinos de Núcleos Rurales El Cajicar, y Ricardo Arilla, de CEOE Cepyme Huesca. Los tres han trasladado la preocupación de un territorio que considera que la paralización de esta infraestructura estratégica está teniendo consecuencias cada vez más graves sobre su economía y su vida cotidiana.
El manifiesto ha recordado la posición estratégica de Sabiñánigo como enlace entre el valle del Ebro, el Pirineo y las conexiones hacia Navarra y el País Vasco, además de su condición de puerta de entrada a uno de los principales destinos turísticos de Aragón. El cierre de los accesos no solo está provocando atascos cada vez más frecuentes, sino que también está afectando directamente a los tres grandes motores económicos de la zona: la industria, el turismo y el sector primario.
PARALIZACIÓN QUE AFECTA LA ECONOMÍA
Los convocantes han aportado datos que permiten dimensionar las consecuencias de esta situación. Sabiñánigo cuenta con al menos 150 vehículos pesados dedicados al transporte de mercancías, de los que aproximadamente un tercio transportan mercancías peligrosas. Los desvíos provisionales no reúnen, según las organizaciones, las condiciones adecuadas para este tipo de tráfico, lo que genera dificultades añadidas para la actividad industrial y logística.
La situación también afecta a 15 líneas de autobús y 21 rutas escolares, mientras que los vehículos agrícolas vinculados a la Cooperativa Santa Orosia, que presta servicio a 267 agricultores, se ven obligados a atravesar el centro urbano. Tractores, cosechadoras y camiones comparten así itinerarios con el tráfico habitual de la localidad, incrementando los problemas de circulación.

El sector turístico es otro de los grandes perjudicados. Las retenciones kilométricas que se producen durante los fines de semana y los periodos de mayor afluencia de visitantes perjudican la accesibilidad al Pirineo y proyectan una imagen de congestión que preocupa especialmente a las empresas turísticas y hosteleras de ambas comarcas.
Sin embargo, el aspecto que mayor inquietud genera entre los convocantes es el de la seguridad. El colapso circulatorio y los desvíos provisionales pueden dificultar el paso de ambulancias, bomberos y servicios de protección civil, así como los desplazamientos hacia el hospital de referencia de la Jacetania y el Alto Gállego.
TRES EXIGENCIAS
El manifiesto leído durante la concentración ha concretado tres reivindicaciones dirigidas a las administraciones responsables: el desbloqueo inmediato de la situación administrativa y contractual de las obras; un compromiso público y por escrito que establezca plazos claros para su reanudación y finalización, y la adopción de medidas provisionales que garanticen una circulación segura mientras se completa la infraestructura.
Los representantes de las organizaciones convocantes han insistido en que la movilización no responde a intereses partidistas, sino a una necesidad compartida por el conjunto de la población. El objetivo es conseguir una solución efectiva a un problema que lleva demasiado tiempo condicionando el desarrollo económico y social de ambas comarcas.
“No nos concentramos hoy aquí para cortar carreteras por capricho ni por intereses partidistas”, recoge el manifiesto, que ha concluido con un llamamiento a las administraciones para que actúen sin más dilaciones: “¡Nuestras comarcas no pueden esperar más!”.
La protesta constituye un nuevo paso en la movilización iniciada el pasado mes de junio, cuando más de medio centenar de instituciones, ayuntamientos y organizaciones sociales y empresariales suscribieron un manifiesto conjunto para reclamar la finalización de la variante. Posteriormente, el grupo de trabajo ha mantenido contactos y reuniones para intentar desbloquear una situación que continúa sin resolverse.
Las obras, ejecutadas aproximadamente al 98 %, permanecen paralizadas desde finales de 2025 por las discrepancias contractuales entre el Ministerio de Transportes y la unión temporal de empresas adjudicataria, formada por Aldesa y Rover. Una circunstancia que resulta especialmente difícil de comprender para los colectivos afectados, que ven cómo una infraestructura prácticamente terminada continúa sin entrar en servicio mientras se acumulan los perjuicios económicos y sociales.
Con la concentración de este sábado, el tejido empresarial y social del Pirineo ha querido lanzar un mensaje inequívoco: la finalización de la variante de Sabiñánigo no puede seguir aplazándose. Las organizaciones reclaman que las administraciones pasen de las declaraciones a las decisiones y que se establezcan compromisos concretos, públicos y verificables para concluir una infraestructura fundamental para las comunicaciones, la competitividad económica y la seguridad del territorio.