La CNT Huesca ha mostrado su “total y absoluto apoyo” a la huelga convocada en la enseñanza aragonesa para los próximos 19 y 20 de mayo y ha reclamado ampliar el conflicto educativo más allá de esos dos días de paro si el Gobierno de Aragón no revierte las medidas que, según el sindicato, están deteriorando gravemente la educación pública.
A través de un extenso comunicado difundido este sábado, la organización anarcosindicalista sostiene que la situación actual de los centros educativos aragoneses responde no a errores puntuales de gestión, sino a una estrategia política consciente orientada a debilitar la enseñanza pública y favorecer progresivamente la privatización del sistema educativo.
La central sindical afirma que “no faltan motivos, lo que faltan son recursos” y denuncia que en Aragón sobran “infraestructuras en pésimas condiciones”, “prepotencia por parte del Gobierno” y “ataques contra la enseñanza pública”. En el texto, CNT Huesca acusa al Ejecutivo autonómico de dejar claro “de qué lado está” al continuar, según señalan, infrafinanciando los centros públicos mientras destina “millones” a la enseñanza concertada.
El sindicato sostiene que los centros educativos públicos arrastran desde hace años plantillas insuficientes, falta de personal docente y de administración y servicios, sobrecarga de trabajo, deterioro de las condiciones laborales, abandono de la escuela rural y carencias en la atención a la diversidad. Según CNT Huesca, esta situación no responde a improvisación ni falta de planificación, sino a una “decisión política de clase” que busca “extraer beneficio de la clase trabajadora y transferirlo a las clases acomodadas”.
El comunicado carga especialmente contra el modelo de enseñanza concertada, que el sindicato define como un sistema concebido inicialmente “como un parche” pero que, afirman, “ha venido para quedarse” y “allanar aún más el camino hacia la total privatización de un servicio que debería ser abierto a todo el mundo”.
CNT Huesca considera además que el Ejecutivo autonómico busca una enseñanza pública “debilitada, obediente y sumisa”, con plantillas “agotadas mental y físicamente”, fragmentadas y enfrentadas entre sí “bajo la lógica del último frente al penúltimo”. Según el sindicato, el objetivo final sería convertir la educación en “un negocio en el que siempre ganen las mismas personas y pierdan las de siempre”.
La organización asegura que la comunidad educativa “ha dicho basta” ante esta situación y defiende la movilización como herramienta de conflicto político y social. El comunicado reivindica explícitamente la “organización”, la “unidad” y la “resistencia” frente a las políticas educativas actuales, llamando a “vaciar los centros y llenar las calles”.
Aunque la CNT valora positivamente la unidad sindical lograda en torno a esta convocatoria, considera que dos jornadas de huelga son insuficientes para revertir el deterioro de la educación pública. “Dos días no bastan, igual que no bastaron tres en enero”, afirma el texto, que reclama extender la movilización y avanzar hacia una respuesta “a la altura del ataque que estamos sufriendo”.
En ese contexto, el sindicato plantea abiertamente la posibilidad de una huelga indefinida si no se produce una retirada de las medidas que consideran privatizadoras, no se refuerzan las plantillas y no se acometen mejoras reales en infraestructuras y recursos educativos. “Valencia marca el camino”, señala el comunicado, en referencia a movilizaciones recientes desarrolladas en otros territorios.
CNT Huesca también reclama la creación de asambleas en todos los centros educativos y pide reforzar la coordinación entre profesorado, personal de administración y servicios, alumnado y familias. El sindicato insiste en que “la división solo beneficia a quien manda” y defiende la necesidad de una respuesta colectiva sostenida en el tiempo.
El comunicado dedica además varios apartados a denunciar la situación laboral del personal educativo y no docente, subrayando que muchas funciones esenciales se desarrollan “sin los medios adecuados” y en condiciones de precariedad o invisibilidad institucional.
La organización también pone el foco en las consecuencias que esta situación tiene sobre el alumnado. CNT Huesca denuncia el aumento de ratios en las aulas, la falta de profesorado de apoyo, las dificultades para atender a estudiantes recién llegados que no dominan el idioma o la imposibilidad de ofrecer una atención adecuada a alumnos con necesidades específicas.
Otro de los aspectos sobre los que insiste el sindicato es el deterioro de las infraestructuras educativas públicas. El texto menciona expresamente centros con “frío en invierno y calor en verano” mientras, según denuncian, continúan aumentando los recursos destinados a la enseñanza privada y concertada.
CNT Huesca sostiene además que la defensa de la educación pública no afecta únicamente a los trabajadores del sector, sino al conjunto de la sociedad. El sindicato considera que el deterioro del sistema educativo golpea especialmente a los colectivos más vulnerables y afirma que “una sociedad que abandona al eslabón más débil no merece el calificativo de humana”.
La organización anarcosindicalista reivindica también la movilización histórica como herramienta de conquista de derechos sociales. “Nuestros derechos no fueron concedidos, los tuvimos que arrancar”, afirma el comunicado, que insiste en que los avances sociales solo llegan “cuando la lucha se tensa, la huelga se sostiene y el conflicto deja de ser simbólico para convertirse en un problema político real”.
El texto concluye con un llamamiento a sostener la movilización “todo el tiempo que sea necesario” y a reforzar la unidad de toda la comunidad educativa bajo lemas como “La pública no se vende, la pública se defiende” o “Contra los recortes y la privatización, solidaridad, organización de clase, apoyo mutuo y lucha”.