La comunidad venezolana en Huesca se ha concentrado para expresar su esperanza tras las recientes liberaciones de presos políticos en Venezuela, en un acto que ha contado con el respaldo institucional de la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, varios ediles de la corporación municipal, la consejera de Bienestar Social y Familia del Gobierno de Aragón, Carmen Susín, y el presidente provincial del Partido Popular, Gerardo Oliván.
A lo largo del acto se han vivido momentos de gran carga emocional, en los que varias de las personas que han intervenido no han podido contener las lágrimas al relatar sus experiencias de exilio, represión y pérdida. Los testimonios han coincidido en un deseo unánime de que la sociedad española conozca el sufrimiento vivido durante años y comprenda la alegría contenida que han expresado tras un largo periodo de desesperanza, en el que muchos han llegado a pensar que nunca verían libre a su país.

Julio Rojas ha explicado que la concentración se ha convocado como respuesta a lo que ha definido como una buena noticia para la comunidad venezolana, tras la detención de Nicolás Maduro y el inicio de la liberación de presos políticos, un hecho que, según ha señalado, ha abierto por primera vez una ventana de esperanza.
Ha precisado que las excarcelaciones son todavía muy limitadas -apenas entre diez y quince personas- y que siguen encarcelados más de 800 presos políticos, por lo que ha reclamado como paso inmediato la liberación de todos ellos.
Rojas ha indicado que el siguiente objetivo debería ser el desmantelamiento de los grupos armados que, a su juicio, actúan para amedrentar y reprimir a la población, y ha expresado el deseo de que todo el proceso avance sin violencia ni nuevas víctimas.
Ha defendido que las actuaciones internacionales recientes están justificadas, al considerar que existen resoluciones judiciales e informes de Naciones Unidas que acreditan crímenes de lesa humanidad del gobierno de su país, y ha insistido en que la comunidad venezolana aspira a salir de un régimen que ha calificado de criminal tras más de veinticinco años de represión.
Asimismo, ha reclamado que se respete el resultado de las elecciones, en las que, según ha afirmado, Edmundo González fue elegido presidente con más del 70 % de los votos, y ha mostrado su confianza en el liderazgo de María Corina Machado para culminar el proceso. Rojas ha advertido de que, pese al foco mediático actual, las detenciones continúan, por lo que ha pedido no bajar la atención internacional y ha animado a mantener la unidad y la prudencia en un camino que ha descrito como largo, pero que por primera vez ha empezado a mostrar una salida.
En las alocuciones se ha repetido la idea de que la alegría vivida no ha borrado el dolor acumulado. Una de las participantes ha relatado que, pese a ser española de nacimiento, había vivido más de seis décadas en Venezuela y había tenido que abandonar el país en 2018, tras una segunda migración marcada por la precariedad y el miedo. Su testimonio ha puesto voz a quienes han tenido que rehacer su vida lejos de su tierra, sin dejar de sentir a Venezuela “en el corazón”.
Otra persona ha explicado que emigró tras graduarse, sin haber podido ejercer su profesión, y ha descrito la situación vivida desde 2012 como una fractura sistemática de la dignidad humana, marcada por el hambre, la represión y la destrucción de los servicios básicos. Ha recordado las protestas estudiantiles de 2014 y 2017, la violencia sufrida por los manifestantes y las muertes que, según ha señalado, “no fueron bajas de guerra, sino asesinatos de jóvenes que solo pedían libertad”.
También se han escuchado relatos sobre la crisis sanitaria, con hospitales sin recursos y profesionales incapaces de salvar vidas por falta de medios, así como historias personales de enfermedad y duelo. Una mujer llegada a España en 2022 ha contado que perdió a su madre poco después de emigrar y ha agradecido al sistema sanitario español haberle permitido sobrevivir a un cáncer que, en su país, no habría podido tratarse.
Las intervenciones han coincidido además en el impacto del exilio en la desintegración familiar, con padres, hijos y hermanos repartidos por distintos países, y en la necesidad de no bajar la guardia ahora que la situación venezolana vuelve a ocupar espacio en la agenda mediática. Varios participantes han advertido de que las detenciones continúan y han pedido mantener la atención internacional para evitar retrocesos.
Marta ha explicado a este periódico que inició en mayo del año pasado el trámite de la nacionalidad por residencia y que, ocho meses después, su expediente sigue bloqueado sin avances claros, pese a haber recibido el número de registro apenas mes y medio después de presentar la solicitud. Ha relatado que el estado actual figura como “pendiente de recibir informes preceptivos oficiales”, una situación que ha atribuido, sin confirmación, a la comprobación de antecedentes, y que le ha generado una creciente preocupación.
Ha precisado que lleva cuatro años residiendo en España y que ha realizado todo el procedimiento por su cuenta, al no poder asumir el coste de un abogado, por lo que ha reclamado mayor claridad sobre los plazos reales y sobre el tiempo efectivo de resolución.

En el plano institucional, la alcaldesa de Huesca ha subrayado que Huesca es una ciudad pequeña, pero con un “corazón muy grande”, y ha trasladado a los asistentes que forman parte de la ciudad, como vecinos, compañeros de trabajo y amigos. Ha reconocido el dolor que supone abandonar el país de origen y ha expresado la solidaridad de muchos oscenses con quienes han huido de la represión y la falta de libertades.
La alcaldesa ha defendido que valores como la democracia, la libertad y los derechos humanos no deberían ser un privilegio, y ha asegurado que Huesca no mira hacia otro lado cuando se vulneran. Asimismo, se ha mostrado convencida de que Venezuela volverá a vivir una etapa de libertad y respeto, y ha reiterado que, mientras ese día llega, la ciudad seguirá siendo un espacio abierto y solidario, “en el que no se deja a nadie atrás”.