Las continuas lluvias que desde hace más de un mes riegan la península Ibérica, están haciendo mella en las infraestructuras públicas del municipio de Aínsa-Sobrarbe. Se trata de un municipio extenso, con 285 kilómetros cuadrados y 26 pueblos, por lo que la cantidad de daños en accesos y afecciones en abastecimientos de agua son numerosos tras los más de 240 metros cúbicos de agua registrados en las últimas semanas.
Las afecciones se han producido en los accesos a Santa María de Buil, Sarratillo, Bruello, Sarratiás, Gerbe, Castejón de Sobrarbe, Latorre, La Ripa, La Lecina, Gabardilla Castellazo, Urriales, Las Bellostas, Sarsa de Surta, Paúles de Sarsa o Mondot. “Las obras de mejora de la carretera de Olsón también se han visto perjudicadas por la climatología. Ahora, esa vía está llena de barro, siendo especialmente peligrosa para el tránsito de vehículos”, alerta el alcald, Enrique Pueyo.
“También se han visto afectados los abastecimientos de agua de Latorrecilla y Guaso en la balsa de La Ripa. En Castellazo y Urriales la manguera enterrada ha quedado a descubierto, y en el depósito de Olsón y Latorrecilla el ayuntamiento ha tenido que actuar de urgencia por peligro de derrumbamiento de la instalación”, señala Pueyo.
Por otro lado, "los vallos se han visto igualmente afectados por las lluvias. En el municipio de Aínsa-Sobrarbe los vallos son los canales de recogida de aguas de lluvia. Hacen que el agua circule por ellos para evitar que entren en los campos de cultivo o en las pistas de acceso a esas fincas. En diferentes puntos del municipio como en Partara, Guaso, Santa María de Buil u Olsón se han visto dañados”, explica el alcalde.

Las copiosas precipitaciones de estos días han entrado tanto en las instalaciones de la residencia de mayores como en el centro de salud. La rápida intervención del ayuntamiento ha evitado males mayores. El muro de soporte del cementerio de Javierre de Olsón también ha sufrido con las lluvias y ha estado a punto de venirse abajo. Gracias a la preocupación de los vecinos y la urgente reparación por parte del Ayuntamiento ha sido posible mantener el muro de contención para que no se vinieran abajo el cementerio y la iglesia.
Enrique Pueyo insiste en que, al ser un municipio tan extenso, “los problemas con climatología adversa se multiplican”, y pone de ejemplo a Las Bellostas, “donde en innumerables ocasiones se han quedado sin teléfono”, advirtiendo de este hecho a la empresa suministradora de este servicio, así como a las administraciones provinciales y regionales. “En la localidad de Arcusa han estado sin una conexión digna a internet durante más de un mes, hasta que la aragonesa de servicios telemáticos ha movilizado a la empresa suministradora de las antenas para su reparación. Hay que recordar que en esta población hay un consultorio médico público para la atención de las personas que habitan en esa parte del municipio”.

Otro de los puntos negros de conexión es la localidad de Arro, que tiene muchas dificultades para recibir señal de televisión, por lo que se ha solicitado al Gobierno de Aragón que busque una solución, y a la vez que se pueda dar cobertura móvil e internet a esta zona del territorio, donde con este contexto la dificultad a la hora de realizar cualquier gestión o para avisar de cualquier incidencia es mayor. “Además, como pasa la N-260 pegada a la localidad y hay un túnel, cuando hay cualquier percance o siniestro es imposible comunicar con los servicios de emergencia”, recuerda Pueyo.
“Los perjuicios en capítulos de inclemencia climatológica y la falta de servicios básicos dificulta la permanencia de las personas en estas pequeñas localidades del municipio. Cuando se habla de despoblación o dispersión como es el caso, hacen falta infraestructuras básicas para ofrecer un servicio público igual que en cualquier otra parte de Aragón”.