La obra pública no debiera causar daños colaterales, pero como toda acción humana está sometida a la perfectibilidad. El problema es cuando el perjuicio es irreversible, que no es el caso, aunque sea enojoso. El ensanchamiento del puente de la Nacional en Broto, una larga demanda, supuso una satisfacción general... menos para una persona, para David Español, 27 años y una discapacidad reconocida del 89 %, esto es, dependiente en alto grado.
David ha divulgado una carta -auxiliado precisamente por su dependencia- para trasladar al verbo toda su impotencia por lo que está padeciendo en su propio pueblo, en Broto, su escenario familiar en el que sus padres "han luchado desde el primer día para ofrecerme todos los recursos posibles para estimular mi desarrollo, mis capacidades físicas y cognitivas y, sobre todo, para que pudiera tener una vida lo más parecida posible a la de cualquier otro joven".
En Broto estudió en un colegio donde se sintió acompañado en su discapacidad comenzando por la adaptación del centro a sus necesidades con una rampa de accesos y con un profesorado de apoyo que complementaron la aceptación natural por parte de sus compañeros convertidos en amigos.
David Español es usuario de Aspace y de Valentia en el centro de Boltaña, en los que reconoce a "profesionales extraordinarios y a personas que hoy considero amigos. Allí participo en actividades que me llenan de ilusión. Hacemos teatro, convivimos, aprendemos y demostramos que una discapacidad nunca puede definir quién eres".
DE LA ILUSIÓN AL DESENCANTO
La normalidad en su vida ha superado todos los obstáculos incluso en verano, cuando ha podido "ir de fiesta, a la piscina, de ronda con un 89% de dependencia" "gracias a cuidadores excepcionales"
Algo ha turbado, sin embargo, el regado de la normalización. Recibió con ilusión las obras para el necesario ensanchamiento del pueblo de Broto. "Pensé que, por fin, podría moverme por mi pueblo con algo más de autonomía. Pensé que alguien habría pensado en personas como yo". Pero... "La realidad ha sido muy distinta".
Los ingenieros de la ambiciosa obra se dejaron un detalle. "Cuando quiero salir de mi casa en silla de ruedas, lo primero que encuentro es un escalón". Esto es, accesibilidad nula, circulación imposible en su estado. "Mi madre y mi padre pueden ayudarme porque llevan toda la vida haciéndolo, pero mi cuidadora no puede levantar mis 85 kilos ella sola. Para superar ese primer obstáculo necesita la ayuda de una segunda persona".
Quiere decir que su dependencia se ha duplicado con la necesidad de más personas. "Si consigo salir y necesito cruzar el pueblo, me encuentro con un nuevo obstáculo: un escalón que ha aparecido como consecuencia de la remodelación del puente, algo que antes no existía".
A la dificultad para su movilidad, se suma el riesgo. "Es la carretera que une Broto con Torla, una vía por la que circulan muchísimos vehículos cada día y que, durante el verano, multiplica su tráfico por la enorme afluencia de turistas que visitan nuestra comarca". Si cruzar la calzada en sí misma demanda atención para todo ser humano, "imaginad lo que supone hacerlo cuando dependes de una silla de ruedas y de otra persona para desplazarte".

En su relato, David agrega que, una vez finalizado el puente, una rampa se convierte en objeto de deseo de conductores acomodaticios que bloquean completamente su paso. Fin del trayecto. "No porque yo quiera. Porque no puedo continuar. Y, en el mejor de los casos, cuando consigo pasar y llegar al paso de peatones para cruzar al otro lado, la acera es tan estrecha que mi silla apenas cabe".
No concibe que, en una obra de 2023, no se haya completado la necesidad de la adaptación a sus condiciones, que no son exclusivas sino compartidas por muchas personas con discapacidad, de esas que conforman en los destinos el denominado "turismo accesible". "La accesibilidad no es solo un derecho para quienes vivimos aquí. También debería serlo para cualquier persona con movilidad reducida que quiera conocer Broto, Ordesa y este maravilloso valle. Todos tenemos derecho a disfrutar de nuestras calles, nuestros comercios y nuestros paisajes".
En este alegato contra las barreras arquitectónicas y por la autonomía personal, lanza cuatro preguntas: dónde quedan las personas con movilidad reducida, quién piensa en ellas al diseñar una obra pública, cómo es posible que una reforma de 2023 no lo haya contemplado y quién tiene la responsabilidad de detectar el error y corregirlo.
"Yo no pido privilegios. Pido poder salir de casa, ir a la farmacia, pasear, cruzar una carretera con seguridad y llegar al negocio de mis padres sin que unos escalones decidan por mí. En definitiva, pido lo mismo que cualquier ciudadano: poder moverme por mi pueblo con dignidad", explica en la carta David, que concluye: "Porque la accesibilidad no es un lujo, es un derecho". Es más, incluso una oportunidad.
David Español demanda algo tan sencillo como salir de casa, cruzar el puente de Broto y llegar por sus propios medios a cualquier servicio del pueblo. "Hacerlo resulta hoy más difícil que antes", proclama sin entender cómo un paradigma de la modernidad, la optimización de una comunicación, se convierte en un hándicap para la movilidad..
La reforma incorporó un nuevo escalón que obliga a que dos personas tengan que ayudarle a cruzarlo con su silla de ruedas. A ello se suman otros desniveles y una acera estrecha que hay entre la casa de David y el puente, lo que complica todo mucho más.

RESPALDO DEL AYUNTAMIENTO
Carmen, su madre, lamenta que hayan transcurrido tres años sin solución. El Ayuntamiento, aduce, les trasladó la posibilidad de instalar rampas metálicas provisionales, aunque todavía no se han colocado. Tampoco representaría una solución definitiva.
El Ayuntamiento de Broto ha expresado públicamente su total apoyo a David Español. Comparte "plenamente" el fondo de su reivindicación. De hecho, ya advirtió que el proyecto no resolvía adecuadamente el escalón existente "y estamos esperando la colocación de una rampa que ya en el mes de mayo el Ministerio se comprometió a instalar", explica la alcaldesa, Carmen Muro.
"Las deficiencias que David pone de manifiesto están incluidas en los informes finales que remitiremos al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible", insiste la primer edil. "Como resultado de las gestiones que venimos realizando, el Ministerio propuso esta solución, que esperamos se ejecute a la menor brevedad".
Paralelamente, el consistorio ha encargado una segunda rampa para eliminar otro escalón preexistente en esa misma acera y que, tras la construcción de las nuevas, se erige como otra barrera arquitectónica. "La carta de David pone voz a una preocupación que este ayuntamiento comparte desde el primer momento. Entendemos perfectamente su reivindicación y seguiremos insistiendo ante el Ministerio". Muro asegura que hará llegar al Ministerio la carta de David Español para tratar de agilizar la petición, "que no es ningún capricho sino un acto de justicia y de garantía de derechos".