El acuartelamiento Sancho Ramírez de Huesca ha acogido este viernes el acto militar conmemorativo del XXXIV aniversario de la División Castillejos, una ceremonia que ha reunido a autoridades civiles y militares, personal destinado en la unidad y representantes de la sociedad altoaragonesa. El encuentro ha servido para rendir homenaje a la trayectoria de esta gran unidad del Ejército de Tierra, con cuartel general en la capital oscense, y para subrayar su papel actual y futuro dentro del sistema de defensa nacional y aliado.
El acto ha estado encabezado por autoridades institucionales y presidido por el general jefe de la División Castillejos, Luis Francisco Cepeda Lucas, quien ha dado la bienvenida a los responsables políticos, entre otros asistentes. La parada militar se ha desarrollado en el patio de armas Teniente Muñoz Castellanos, donde han formado unidades del Regimiento de Transmisiones nº 1, del Batallón de Cuartel General y de otros regimientos encuadrados en la División, desplazados desde distintos puntos del país para participar en la efeméride.

Durante su alocución, el general Cepeda ha enmarcado este aniversario dentro de una conmemoración de mayor alcance para el Ejército de Tierra, al recordar que 2026 marca el 250 aniversario de la contribución militar española a la independencia de los Estados Unidos de América. En este contexto, ha puesto en valor el apoyo decisivo de España, tanto naval como terrestre, con figuras como el almirante Luis de Córdoba o el general Bernardo de Gálvez, cuyas operaciones en territorios que hoy forman parte de Estados Unidos resultaron determinantes. Según ha señalado, esta efeméride permite no solo reconocer ese respaldo militar, sino también “poner de relieve el inmenso legado español e hispano existente en el territorio de los actuales Estados Unidos”.
La ceremonia ha incluido la imposición de condecoraciones concedidas a lo largo del último año, entre ellas la Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y diversas cruces de la misma orden, que han recaído en oficiales y mandos de la unidad como reconocimiento a su trayectoria y servicio. Cepeda ha felicitado a los distinguidos, subrayando que estas recompensas “son reflejo de la entrega al servicio y de los valores militares”, y ha destacado su ejemplo para el conjunto de la División.
Uno de los momentos más significativos ha sido la entrega de las distinciones honoríficas de “Soldados de los Castillejos”, un título que la División concede a personas ajenas a la unidad que han mostrado un apoyo continuado y desinteresado a su labor. En esta edición, el reconocimiento ha recaído en Carlos Navarro Cuello, director del Hotel Pedro I de Aragón de Huesca, por su colaboración constante y su implicación personal con el personal militar, y en Manuel Bara Alós, presidente del Club de Montaña Peña Guara, en representación de una entidad con una larga vinculación con la División.

En su discurso central, el general jefe de la Castillejosha destacado que la presencia de las autoridades, entre las que se hallaban la alcaldesa, Lorena Orduna, y el subdelegado del Gobierno en Huesca, Carlos Campos, es “una clara muestra de la excepcional acogida y apoyo hacia los militares que siempre ha distinguido a esta noble tierra aragonesa y a esta querida ciudad”. Cepeda ha recordado que el XXXIV aniversario es “el día grande de todos los que componemos la División Castillejos” y ha resaltado la importancia de compartirlo con unidades llegadas desde Barcelona, San Sebastián o Bilbao, que han formado “hombro con hombro” con las de Huesca.
El general ha apelado de manera reiterada al orgullo de pertenencia, un sentimiento que, según ha afirmado, debe sustentarse tanto en la herencia recibida como en la misión actual. Ha repasado la evolución histórica de la unidad, heredera de la Fuerza de Acción Rápida creada en 1992, responsable de la preparación de los primeros contingentes españoles desplegados en Bosnia y Herzegovina y, posteriormente, en escenarios como Kosovo, Albania, Afganistán, Irak o la República Democrática del Congo. “Nuestro guion recoge el esfuerzo, el sudor e incluso, en ocasiones, la sangre de todos los hombres y mujeres que nos han precedido”, ha señalado.
Junto al pasado, Cepeda ha puesto el acento en la labor cotidiana y en los cometidos que definen a la División en la actualidad. Ha recordado que se trata de una gran unidad “con una reputación de excelencia y trabajo bien hecho”, reconocida dentro y fuera del Ejército de Tierra, y ha subrayado que la Castillejos encuadra “la principal potencia de combate” de la fuerza terrestre. En este sentido, ha afirmado que cuando España necesite desplegar un puesto de mando de división para operaciones, “ahí estará la División Castillejos”.

Especial relevancia ha tenido la referencia a la designación de la unidad para proporcionar el Mando Componente Terrestre de la Fuerza de Reacción Aliada de la OTAN, una responsabilidad que, según el general, implica un exigente proceso de preparación y certificación, pero que también pone de manifiesto la elevada capacidad operativa y la disponibilidad que caracterizan a la División. “Una vez más, ahí estará la Castillejos”, ha recalcado.
El discurso ha incluido también un recuerdo expreso para el personal desplegado actualmente en misiones internacionales, en países como Letonia, Eslovaquia, Líbano o Turquía. Cepeda ha destacado que estos militares cumplen “lejos de casa y de los suyos, pero como los mejores, con lo que España nos demanda”, cerrando así una intervención marcada por el reconocimiento, la memoria y la reafirmación del compromiso con el servicio.
El acto ha finalizado con el tradicional homenaje a los caídos, un momento solemne que ha puesto el broche a una jornada en la que la División Castillejos ha vuelto a reivindicar su historia, su presente y su vocación de servicio al conjunto de la sociedad.