El embalse de Arguis se encuentra al 12,77 % de su capacidad y es la imagen viva de la sequía que asola a nuestra provincia dentro de la general de España, ya que se puede pasear por su lecho, como constata el fotógrafo Joaquín Santafé cámara en ristre,ya que el agua no es obstáculo alguno ante su carestía.
El pantano, que básicamente se alimenta del río Isuela, fue inaugurado en 1704 tras ser diseñado por Francisco de Artiga (por cierto, uno de los autores del proyecto más ambicioso del Monasterio de San Juan de la Peña después de su incendio en 1675. Ubicado entre las sierras de Gratal y Bonés, con la presa que cierra la Foz de San Clemente, garganta natural escabada en la roca y con uso para riego, su capacidad es de 2,7 hectómetros cúbicos después de que fuera recrecido en 1929 (anteriormente, era de 0,9). Está situado a 953 metros sobre el nivel del mar y constituye uno de los principales atractivos para los amantes de la caza.
Los 1,8 litros de las últimas 24 horas no son apenas nada ante la tremenda sequía que afecta al embalse y, en general, a toda la cuenca del Ebro.
Todos los embalses en torno a los principales ríos de la provincia están registrando similar carencia de agua, con porcentajes que apenas sobrepasan el 25 % del volumen potencial de embalsado. Una situación que provoca la natural preocupación en todos los ámbitos, en un año en el que el agua para sofocar los incendios ha competido con la de los otros consumos.