El emocionante adiós de las personas acogidas en Ayerbe: "Nunca olvidaremos vuestra solidaridad"

Han entregado un cuaderno con mensajes de agradecimiento a voluntarios y al Ayuntamiento antes de regresar a sus casas

19 de Agosto de 2026
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El emocionante adiós de las personas acogidas en Ayerbe: "Nunca olvidaremos vuestra solidaridad".
El emocionante adiós de las personas acogidas en Ayerbe: "Nunca olvidaremos vuestra solidaridad".

Las personas desplazadas de sus hogares por el incendio de Las Peñas de Riglos que han sido acogidas en Ayerbe han querido dejar constancia de su agradecimiento antes de marcharse. Lo han hecho de una forma tan sencilla como personal: un cuaderno elaborado a mano en el que cada uno de los alojados ha escrito unas líneas para quienes les han atendido durante estos días. Son mensajes diferentes, con nombres y circunstancias distintas, pero todos nacen de una misma experiencia: haber tenido que abandonar sus hogares y encontrar en este pueblo un lugar donde sentirse acompañados.

La primera frase de la nota colectiva resume el sentimiento que atraviesa las páginas: "Cuando tuvimos que dejar nuestras casas encontramos otras puertas abiertas". Después, los vecinos agradecen a voluntarios, ayuntamientos y particulares que les hayan acogido y cuidado y dejan escrita una promesa: "Nunca olvidaremos vuestra solidaridad". El texto está firmado en nombre de vecinos de La Peña, Yeste, Santa María, Triste, Salinas, Villalangua, Anzánigo, Ena y Centenero.

Entre las páginas aparecen también agradecimientos más personales. Uno de los escritos comienza con una frase rotunda: "No hay palabras para poder agradeceros todo lo que estáis haciendo por nosotros". Su autor reconoce el esfuerzo realizado y asegura que conservará ese sentimiento durante toda su vida. En otra página, una persona resume lo que se lleva de estos días con una reflexión que trasciende la atención recibida: haber conocido "a personas tan buenas y con tantas ganas de ayudar".

Uno de los mensajes de agradecimiento al pueblo de Ayerbe y los voluntarios.
Uno de los mensajes de agradecimiento al pueblo de Ayerbe y los voluntarios.

Otro de los mensajes pone el acento en la dimensión colectiva de la respuesta. "Lo que significa de verdad un pueblo unido: gente ayudando, abriendo sus puertas, compartiendo su tiempo y haciendo todo lo posible para que los demás estuviéramos bien", escribe uno de los alojados, convencido de que esa experiencia permanecerá entre sus recuerdos.

También hay espacio para reconocer gestos concretos. Alicia y Alberto, de La Peña, agradecen el trabajo realizado y mencionan expresamente a quienes han participado en la atención, desde los servicios que han intervenido hasta las personas encargadas de la comida. Otro mensaje, firmado por Paco y Gloria, expresa su gratitud por "todo el cariño" y por haber sido recibidos en Ayerbe.

La atención dispensada durante estos días aparece descrita desde perspectivas muy diferentes. Una de las personas alojadas destaca que, pese a la dureza de las circunstancias, se ha sentido "muy bien acogida". Otra agradece que hayan estado pendientes de ellos mientras permanecían fuera de sus viviendas. También hay quien reconoce el cuidado dispensado a sus mascotas y quien menciona específicamente que les hayan guardado comida y proporcionado alojamiento.

Las páginas incluyen incluso mensajes de quienes han encontrado en esta experiencia una relación que trasciende unos días de emergencia. "Un abrazo muy fuerte. Os debemos mucho", escribe uno de los alojados. Otro asegura que todo lo vivido le permitirá conservar para siempre el recuerdo de las personas que se volcaron con ellos.

Desde Yeste, uno de los vecinos agradece el tiempo, la ayuda y el cariño recibidos durante "unos días tan difíciles" y destaca que, mientras ellos permanecían desplazados, otras personas estaban pendientes de sus casas. En su mensaje reconoce especialmente la capacidad de un municipio entero para organizarse y atender a quienes lo necesitaban.

Las fuentes del Ayuntamiento de Ayerbe explican que esa cercanía también se ha percibido durante la convivencia entre los desplazados y los voluntarios. "Se ha notado la buena sintonía entre alojados y voluntarios, que en todo momento hemos formado una piña", señalan.

El gesto llega en una jornada en la que la evolución favorable del incendio ha permitido autorizar el regreso de 339 vecinos de Santa María de la Peña, Salinas de Jaca, Villalangua, Larués y Bailo. En Ayerbe habían permanecido alojadas personas procedentes de Villalangua, Salinas de Jaca y Santa María de la Peña, mientras otros vecinos evacuados encontraron alojamiento por sus propios medios, con familiares o amigos, o en otros recursos habilitados durante la emergencia.

Para quienes han pasado estos días bajo la protección de Ayerbe, el cuaderno es una forma de cerrar esta etapa dejando algo a cambio. No son solo palabras de cortesía, sino testimonios escritos en primera persona sobre cómo han vivido la acogida desde la perspectiva de quienes, de un día para otro, tuvieron que abandonar su casa.

Uno de los últimos mensajes lo expresa con especial sencillez: "Gracias por todo". Otro habla de la necesidad de conservar el sentimiento nacido durante estos días y de llevarlo consigo cuando llegue el momento de regresar.

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Las fuentes municipales explican que la situación también ha sido especialmente exigente para los alojados en su relación con los medios de comunicación. Comprenden la labor periodística, pero atender diariamente a distintos medios les ha resultado duro mientras afrontaban la incertidumbre y permanecían fuera de sus hogares. Por ello, desde el Ayuntamiento apelan a la comprensión ante las dificultades que hayan podido surgir durante esos días.

El cuaderno queda ahora como una pequeña memoria de la acogida de Ayerbe, escrita por quienes la recibieron en uno de los momentos más difíciles de esta emergencia. En sus páginas hay agradecimientos, nombres, abrazos dibujados y corazones, pero también una idea que aparece expresada de muchas maneras y que quizá resume mejor que ninguna otra el sentido del gesto: cuando tuvieron que dejar una puerta atrás, encontraron otras abiertas.

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