Fallece con 79 años Bernardo Baquedano, el líder en Huesca del CDS que admiró en las Cortes y dejó un sello oratorio brillante

Tituló responsabilidades en el Gobierno de Aragón y en el legislativo y presidió el partido de Suárez conquistando unos resultados excepcionales en 1987

07 de Marzo de 2026
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Bernardo Baquedano, un político que marcó una época
Bernardo Baquedano, un político que marcó una época

Ha fallecido con 79 años Bernardo Baquedano García, un hombre que marcó una etapa política desde su liderazgo del Centro Democrático y Social como secuela de la Unión del Centro Democrático en la que creyó, un parlamentario brillante, y presidente de partido estratega y una persona de palabra mixta, entre sedosa y afilada. Mano de seda con puño de hierro siempre pensando en Huesca, en Aragón y en el proyecto centrista tan zaherido por el electorado tras grandes servicios al país.

Bernardo Baquedano tuvo siempre un sello propio, incluso la última vez que este escribano tuvo la oportunidad de departir con él en la calle San Jorge de Huesca, cuando se dirigía a sus rutinarios almuerzos de los martes. Fijaba el calendario los últimos días de diciembre y en su condición de hombre político surgían las reflexiones. Hablamos del centro y de aquella entrevista que le realicé en 1988 en la que, con convicción, sostuvo que el CDS iba a convertirse en la primera fuerza política de España en apenas tres años. Eran tiempos de fortaleza del segundo proyecto en democracia de Adolfo Suárez.

Bernardo Baquedano nació el 11 de noviembre de 1946 donde ha muerto, en Zaragoza, hijo de un militar, profesión sacrificada y nómada donde las haya. Por eso discurrieron sus años de infancia y juventud en Valencia, donde fue formándose. Tuvo un gran apego a Salobre, el pueblo albaceteño de José Bono, y de hecho con el que fuera ministro ha mantenido siempre una gran relación, igual que con su consuegro, el cantante Raphael.

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Las oposiciones le devolvieron a Aragón como Técnico de la Administración Central en un tiempo de efervescencia, el origen de la transición. Compartió con Álvaro Calvo y Gonzalo Lapetra el núcleo duro de la UCD de Suárez en la provincia de Huesca y fue consejero de Sanidad y Servicios Sociales en la preautonomía, donde se acentuó su amistad con Juan Antonio de Andrés. Dimitió y la causa explica toda su ejecutoria política impregnada de coherencia: la dotación presupuestaria para el traspaso de las competencias le parecía indignante por ser tendente a la nada.

Su naturaleza política, en todo caso, no se había disuelto. Bernardo Baquedano se adhirió rápidamente al segundo proyecto de Adolfo Suárez, el CDS, en el que emergía la figura de un oscense, León Buil Giral, y con el abogado y personalidades como Manolo Borruel y García Campillo, tiró del carro. Encontró un aliado fiel, Antonio Gómez, secretario general del partido que presidía el propio Baquedano. El resultado en las autonómicas y municipales fue espectacular. Ambos fueron elegidos diputados autonómicos mientras en el Ayuntamiento entraban José María Laborda y José Luis Pomar. Les unía a todos una contrastable prodigalidad oratoria y una comprobada laboriosidad.

Baquedano y Gómez integraron un grupo parlamentario de seis, con José Luis Merino como portavoz y Juan Bautista Monserrat de presidente de las Cortes de Aragón. Partido bisagra que negociaba con Lanzuela y Biel en aquella legislatura con Hipólito Gómez de las Roces en el Pignatelli. De las negociaciones y la influencia de los centristas emanó la gran inversión en la innivación artificial en las estaciones de esquí, bajo el auspicio de Luis Acín como consejero de Industria, Comercio y Turismo. Fue especialmente beligerante en Huesca también, con Pomar y Laborda, en la reivindicación de un INEF para la capital, con aquella mítica manifestación con diez mil personas en la Plaza de la Catedral.

Como sucede con los partidos de centro y pese al vaticinio aludido de Bernardo Baquedano, 1991 fue cruel con el CDS, como después lo sería con UPyD y con Ciudadanos, y previamente con la UCD. No es muy dado Aragón y España a premiar buenos servicios a los centristas de fe, convicción y doctrina. Con la desaparición de facto del CDS, retirado ya el duque, Baquedano había dejado una estela profunda de dialéctica brillante, de combatividad por sus ideas y de persona congruente con sus ideas. Concurría, además, su bonhomía, buena gente de buenas palabras y de acreditadas acciones. Se retiró a sus cuarteles funcionariales y militó discretamente en el PAR (como los Pomar, Carrero...) hasta que, en 2004, sustituyó a María Pilar Goded -lo dejó por motivos personales- como jefe del Servicio Provincial de Servicios Sociales en Huesca.

Nunca ha dejado el bueno de Bernardo de expresar con brillantez, en círculos cercanos de aquellos centristas que se lo creyeron y perpetuaron su amistad, sus convicciones y su arraigo con la democracia y el Estado de Derecho tan castigado por el empobrecimiento del tablero político. Una enfermedad con una evolución infausta ha acabado con su fortaleza dentro de su juncal constitución, a los pies de los ochenta y dejando el reguero de un servidor público admirable y eficaz. Deja a su mujer, María Pilar García Ballobar, y a sus hijas Carola y Clara María, ayunas de su ejemplo y su clarividencia, mientras sus muchos amigos pueden despedirle en el Tanatorio de Huesca de la calle Fraga desde las 18 horas de este sábado. El funeral será el domingo a las 17 horas en la Real y Parroquial Basílica de San Lorenzo.

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