El Gobierno de Aragón ha desalojado todas las obras de arte posibles del Monasterio de San Juan de la Peña ante la proximidad del incendio declarado en las Peñas de Riglos y que se ha acercado en las últimas horas amenazadoramente a la considerada cuna de Aragón. Ha sido la Unidad Militar de Emergencias la que ha asumido todos los riesgos para evacuar las piezas cuando las llamas estaban situadas a apenas doscientos metros del conjunto.
A lo largo de la mañana, la zozobra se ha apoderado de los responsables del dispositivo conjunto de extinción del incendio que ya lleva más de ocho mil hectáreas calcinadas, y es que el fuego se ha aproximado a apenas unos pocos centenares de metros del conjunto monástico, amenaza que ya angustió en el año 1994 y que se consumó en 1675 en aquella madrugada de 24 de febrero de 1675 en que los monjes hubieron de huir de la devastación en el santuario viejo. Hasta 1714 no quedó recuperado el Monasterio después de varios proyectos hasta el definitivo.
Los dispositivos de Infoar y Miteco con centenares de efectivos y medios aéreos han expresado esta mañana su inquietud por la proximidad de las llamas al complejo monástico. La situación ha sido tan delicada que las autoridades han decidido evacuar las obras de arte posibles para evitar cualquier desastre.
Cuando el temor se extendía, se ha compatibilizado la protección de las poblaciones amenazadas con el entorno de San Juan de la Peña, un patrimonio fundamental de la historia y la identidad de Aragón.
El histórico dispositivo de treinta medios aéreos coordinados y los operativos terrestres han permitido que el incendio haya dejado de ser momentáneamente una amenaza, "ha pasado", explican fuentes del Gobierno de Aragón, con alivio no exento de tensión porque el riesgo no ha desaparecido del todo.
En cualquier caso, el ejecutivo consideraba prioritaria la salvaguarda de todas las obras de arte posibles de la denominada cuna de Aragón y consecuentemente germen de España, poniéndolas a salvo de las llamas antes de volver a depositarlas en su lugar de origen.
En la reunión tras el Cecopi, Roberto Bermúdez de Castro ha afirmado que "el principal objetivo del día, además de proteger a la población, era defender San Juan de la Peña, uno de los grandes bienes patrimoniales de todos los aragoneses". "Entre la una y las cinco de la tarde hemos vivido cuatro horas muy complejas y los dos monasterios han estado en grave peligro".
Finalmente, las llamas no han alcanzado ninguno de las dos construcciones. En la campa situada junto al monasterio nuevo se ha realizado un fuego técnico, ejecutado por los propios servicios de extinción para impedir que el incendio llegara hasta el edificio. La actuación ha cumplido su objetivo.
La amenaza sobre San Juan de la Peña no se considera definitivamente superada. Durante la noche se mantendrá un dispositivo específico de vigilancia y defensa en el entorno de los monasterios hasta que desaparezca cualquier peligro. En la zona trabajarán efectivos de la UME, INFOAR y bomberos de las diputaciones provinciales de Huesca y Zaragoza, preparados para responder ante posibles cambios de viento o reactivaciones.