La Guardia Civil ha reducido a chatarra un total de 808 armas depositadas en distintas Intervenciones de Armas de la provincia de Huesca, en su mayoría escopetas, dentro del procedimiento habitual para eliminar aquellas que permanecen más de un año sin que sus titulares las retiren o les den un destino conforme a la normativa vigente.
Efectivos de la Intervención de Armas y Explosivos de la Comandancia de la Guardia Civil de Huesca trasladaron la semana pasada las 808 armas de todas las categorías a una empresa siderúrgica, donde fueron destruidas a través de un proceso de fundición.
Entre las armas destruidas había 356 escopetas, 53 rifles, 4 subfusiles, 93 armas cortas (pistolas y revólveres), 34 carabinas de aire comprimido, 2 ballestas, 1 lanzacabos, 2 arcos y 209 armas blancas y el resto otro tipo de objetos considerados peligrosos para la seguridad ciudadana. Todas estas armas se encontraban depositadas en las diferentes Intervenciones de Armas y Explosivos ubicadas en Huesca, Monzón, Graus, Jaca y Monzón.
Esta destrucción se enmarca en el Plan Integral de Control de Armas de Fuego (PICAF), en cumplimiento a la legislación nacional de la Unión Europea y al protocolo de NNUU contra la fabricación y tráfico ilícito de armas de fuego. De manera periódica, la Guardia Civil de Huesca, una vez realizados los trámites pertinentes y cumplidos los plazos de depósito establecidos, procede a la destrucción de todas aquellas armas que han sido intervenidas por estar implicadas en ilícitos, penales o administrativos, y aquellas otras que sus titulares han cesado en el derecho a la tenencia y uso, y no les han dado otro destino legal.
Este plan de control pretende prevenir el tráfico ilegal de armas de fuego, que no se recuperen las armas inutilizadas, que no se transformen en armas de fuego las detonadoras o las de aire o gas comprimido, así como impedir la fabricación artesanal de artilugios capaces de disparar cartuchería real.