El Hermano Mayor de la Real Hermandad de San Juan de la Peña, Félix Longás, ha seguido en vivo una situación dramática que ha alcanzado su punto más inquietante cuando han visto "cómo venían en la pradera de San Indalecio cuatro lenguas de fuego desde diferentes direcciones que han hecho temer lo peor".
Félix Longás ha aludido al rescate cuasi milagroso de los restos de los reyes, "que reinhumamos en 2018 después de mucho trabajo con una solemnidad que celebramos con Javier Lambán, de la casaca del Conde de Aranda y de varias obras de arte. Su pérdida hubiera resultado incalculable porque no hay valor posible para el patrimonio aragonés que representa, es nuestra historia y nuestra identidad".
En ese sentido, la "intervención de la UME ha resultado increíble y la coordinación perfecta para evitar males mayores". Valora "la sensibilidad que han mostrado el presidente Jorge Azcón, la vicepresidenta Mar Vaquero, y los consejeros Roberto Bermúdez de Castro y Luis Biendicho, que han estado plenamente involucrados".
El Hermano Mayor siente un cierto alivio por el hecho de que el fuego no ha seguido avanzando en dirección hacia el monasterio viejo de San Juan de la Peña, "pero hay que ser precavidos hasta que haya pasado el peligro. Este monumento es demasiado importante para Aragón como para que pueda ser puesto en riesgo".
Asegura Félix Longás que el trabajo realizado por los expertos en restauración, apoyados por la unidad militar, ha sido extraordinaria, y que la permanencia en el Museo de Huesca se circunscribirá a lo estrictamente necesario hasta que se den las circunstancias para su vuelta.
Desde el recuerdo del incendio de 1994 y también del que se originó en Bailo hace tres lustros, Félix Longás considera que "son avisos y este ha sido demasiado serio. Tendremos que pensar todos cómo proteger de la manera más eficaz posible el Monasterio de San Juan de la Peña de una manera estructural".