El otoño convierte los bosques del Pirineo de Huesca en uno de los grandes destinos micológicos de España.
Las lluvias y el cambio de temperaturas hacen brotar en hayedos, abetales y pinares algunas de las especies más buscadas por los aficionados: el boletus, el rebollón o níscalo y el rebozuelo. Pero, ¿dónde buscar? Estas son algunas de las zonas con más tradición micológica de la provincia.
1. Valle de Hecho y la Selva de Oza
La Selva de Oza, en el valle de Hecho, es uno de los bosques más espectaculares del Pirineo occidental y una referencia para los recolectores. Entre sus hayas y abetos aparecen el boletus edulis, las macrolepiotas y los rebollones. Los entornos de Gabardito o El Usón permiten combinar una buena ruta de senderismo con la búsqueda de setas.

2. Valle de Ansó
Vecino del de Hecho, el valle de Ansó comparte con él bosques mixtos de hayas y abetos muy apreciados por los boletus. Al tratarse de una zona con aprovechamiento regulado, conviene informarse en el ayuntamiento o en la oficina de turismo sobre los permisos necesarios antes de salir al monte.
3. Valle de Tena
El valle de Tena es otro de los grandes clásicos. En las laderas de Peña Telera se pueden encontrar robellones, Leccinum, boletus y distintas especies de amanitas, entre ellas algunas tóxicas que conviene saber identificar. En el resto del valle aparecen especies como los rebozuelos, las ramarias o las lenguas de vaca (hydnum).
4. Valle de Benasque
En el corazón del Pirineo ribagorzano, el valle de Benasque combina paisajes de alta montaña con bosques de pino negro y abeto donde fructifican el boletus y el rebozuelo, junto a especies como la macrolepiota o la lengua de vaca. Es una de las zonas más completas para los aficionados con algo de experiencia.
5. La Jacetania y el valle del Aragón
En el entorno de Jaca y el valle del río Aragón, los bosques de pino y roble acogen robellones, setas de chopo y varias especies de boletus. La zona tiene una gran tradición micológica, con jornadas y salidas guiadas que son una buena opción para quienes se inician.
Antes de salir: permisos y normas
La recogida de setas en Aragón está regulada por el Decreto 179/2014 del Gobierno de Aragón, que se aplica en los terrenos forestales, tanto públicos como privados. En las zonas reguladas hace falta un permiso, y se fijan límites de cantidad por persona y día. Las condiciones varían según el monte y el municipio, por lo que es imprescindible informarse en cada lugar antes de recolectar.
Ojo con los espacios naturales protegidos: en los parques nacionales, como Ordesa y Monte Perdido, la recolección está muy limitada, y en los parques naturales puede estar sujeta a normas específicas.
Consejos para una recolección responsable
- Recoger solo las setas que se conozcan con total seguridad. Ante la duda, mejor no cogerlas y consultar a un micólogo o a una asociación micológica.
- Usar una cesta en lugar de bolsas de plástico, para que las esporas se dispersen al caminar.
- Cortar la seta con navaja o girarla con cuidado, sin remover el suelo ni dañar el micelio.
- Dejar los ejemplares pequeños o pasados y no recoger más de lo que se vaya a consumir.
- Respetar las propiedades privadas y no salir de los caminos con el coche.