El incendio forestal de Las Peñas de Riglos ha dejado atrás la fase de estabilización y avanza hacia su control definitivo, después de que las tormentas registradas este jueves aportaran entre 2 y 5 litros por metro cuadrado y contribuyeran a sofocar los pequeños focos que permanecían activos. El responsable de Protección Civil, Miguel Ángel Clavero, ha señalado tras la reunión del CECOPI de este viernes que el incendio se encuentra ya "en fase de controlado" y que podría alcanzar esta condición a lo largo de la tarde de este viernes o el sábado. Mientras tanto, los equipos continuarán trabajando sobre los puntos calientes y los vecinos de Santa Cruz de la Serós, el último núcleo que permanecía desalojado, podrán regresar a sus domicilios a lo largo de la jornada si las condiciones de seguridad lo permiten.
La lluvia registrada durante la tarde del jueves ha contribuido a mejorar la situación. Las precipitaciones, de entre 2 y 5 litros, ayudaron a controlar los pequeños focos que todavía persistían en el perímetro. A partir de ahora, el trabajo se concentra en localizar y apagar los puntos calientes que puedan reactivarse dentro de la superficie afectada.
"Estamos ya en esa fase de controlado que alcanzaremos en las próximas horas", ha explicado Clavero, quien ha precisado que la declaración formal dependerá del director de Extinción. La previsión es que pueda producirse "a última hora de la tarde o mañana por la mañana", aunque ha insistido en que el paso de estabilizado a controlado no supone todavía el final de la emergencia.
De hecho, la extinción completa se prolongará previsiblemente al menos una semana. El incendio presenta un perímetro muy extenso y numerosas zonas que no llegaron a arder en su interior, por lo que todavía pueden aparecer humeros y pequeñas llamas. "Hasta que no está completamente apagado el incendio no se puede dar por extinguido", ha señalado Clavero, que ha pedido mantener la prudencia durante los próximos días.
SANTA CRUZ DE LA SERÓS
Los vecinos de Santa Cruz de la Serós podrán regresar este viernes a sus viviendas. El operativo esperará durante las primeras horas de la jornada a que las cuadrillas y, si fuera necesario, los medios aéreos actúen sobre los puntos calientes próximos al núcleo. Una vez comprobado que no existe riesgo, se autorizará el regreso.
La evolución favorable del incendio ha permitido además recuperar prácticamente la normalidad en la red viaria. Todas las carreteras están abiertas salvo el tramo de la A-1603 entre Santa Cruz de la Serós y el cruce con Botaya, que da acceso a los monasterios de San Juan de la Peña. Este tramo permanecerá inicialmente cerrado hasta el 15 de septiembre por motivos de seguridad.
Clavero ha explicado que la vía atraviesa una zona con árboles de gran tamaño afectados por el fuego que presentan riesgo de caída, por lo que será necesario retirarlos, limpiar la carretera y acondicionar el entorno de los monasterios antes de recuperar la circulación y la actividad habitual.
El CECOPI ya había acordado el jueves por la noche flexibilizar las restricciones de circulación en las carreteras afectadas por el incendio. Se mantiene, además, la prohibición de acceso a los caminos afectados por las llamas, con carácter preventivo y para facilitar las labores de vigilancia y extinción.
La superficie afectada se sitúa actualmente entre 14.000 y 15.000 hectáreas, aunque el perímetro exterior alcanza unas 18.000 hectáreas. La diferencia responde a las zonas que quedaron sin arder dentro del perímetro. "Siendo puristas, las hectáreas que han ardido son entre 14.000 y 15.000", ha explicado Clavero, que ha advertido de que todavía deberá realizarse una medición definitiva.
Además, algunas áreas que no han quedado directamente calcinadas podrían sufrir daños posteriores como consecuencia de las elevadas temperaturas alcanzadas durante el incendio. La Dirección General de Gestión Forestal será la encargada de establecer finalmente la superficie de masa arbolada perdida.
Clavero ha calificado el incendio como el más grande y grave de este verano en Aragón, tanto por su extensión como por el valor ambiental de buena parte de la superficie afectada. Ha destacado especialmente la afección en el entorno del monumento natural de San Juan de la Peña y en antiguas repoblaciones forestales del siglo pasado, donde se han perdido ejemplares adultos.
SERVICIOS BÁSICOS
La recuperación de los servicios básicos constituye ahora otra de las prioridades. Protección Civil mantiene el seguimiento del suministro eléctrico, el agua, las comunicaciones y el estado de las carreteras. En materia de abastecimiento, todavía no se ha autorizado con carácter general el consumo de agua potable en los municipios afectados.
Este viernes se ha previsto una reunión de coordinación para abordar esta cuestión mientras continúan las analíticas de los depósitos y puntos de suministro. En algunos casos, el agua está siendo transportada mediante cisternas de bomberos. "Después de un incendio de estas características, hay que asegurarnos con todas las analíticas que el agua es totalmente apta para el consumo humano", ha indicado Clavero.
Una vez finalizada la fase de emergencia, los trabajos se centrarán progresivamente en la recuperación del territorio. Gestión Forestal asumirá las actuaciones relacionadas con la extracción de madera y la restauración de las zonas quemadas, mientras Protección Civil continuará pendiente de la recuperación de los servicios esenciales y de las condiciones de movilidad.
OPERATIVO REDUCIDO
La retirada de la Unidad Militar de Emergencias (UME) ha dado paso a un dispositivo integrado fundamentalmente por medios del Gobierno de Aragón. Permanecerán sobre el terreno varias cuadrillas de Infoar, autobombas, agentes de Protección de la Naturaleza y un helicóptero disponible en Bailo para intervenir si fuera necesario.
También se mantiene un Puesto de Mando Avanzado (PMA), aunque con una estructura más reducida. El camión que se encontraba instalado en el embalse de La Peña ya ha sido retirado y el centro de coordinación se mantiene ahora en el Instituto de Formación Agroambiental de Jaca.
Las previsiones meteorológicas también juegan a favor de la evolución del incendio. El cambio de patrón atmosférico ha traído vientos del noroeste, descenso de las temperaturas y un aumento de la humedad, además de tormentas previstas para los próximos días. Según Clavero, este escenario supone dejar atrás jornadas anteriores, marcadas por temperaturas elevadas y humedades relativas muy bajas.
En paralelo, el Gobierno de Aragón mantiene la coordinación con Navarra por el incendio declarado en el valle de Roncal, próximo a la frontera con Aragón. Según la información trasladada por las autoridades navarras, su evolución es favorable y no se prevé que afecte al término municipal de Ansó. Un helicóptero del Gobierno de Aragón colaboró este jueves en las labores de extinción en ese incendio.