Algunos viandantes se han visto sorprendidos este fin de semana por la presencia encima del contenedor de vidrio que se aprecia en la imagen, en el Coso Alto de Huesca, de dos botas de esquí de la marca Fischer que aparentemente se encontraban en buen estado.
La llamada de atención, salvo que nos sorprendan con alguna toma falsa en televisión, fue tal que incluso una mujer espetaba: ¡Qué abundancia! Ciertamente, el grado de estupefacción no alcanza límites en la vida ciudadana, pero saber que estas botas pueden rondar entre los cincuenta y los cien euros de precio aún provoca más estupor.
Que se sepa, el fenómeno de "bookcrossing", que estuvo muy de moda para dejar libros en espacios urbanos para fomentar la cultura y permitir accesibilidad a la literatura, no ha cambiado la letra por el "bootcrossing". No se sabe si alguien cogió posteriormente las botas que, al menos aparentemente, se encontraban en estado de posible uso. Podía ser pudor, aunque la pregunta era: ¿por qué un abandono de objetos con aparente valor? Huesca siempre asombra.