Izquierda Unida Movimiento Sumar ha presentado en el Alto Aragón un programa político centrado en garantizar el derecho a vivir en el territorio, construido —según la coalición— a partir de encuentros de escucha con colectivos sociales, plataformas vecinales y personas que residen y trabajan en sus pueblos. La formación sitúa los servicios públicos, el arraigo y la planificación territorial como ejes para afrontar la despoblación.
Durante la campaña, la coalición ha mantenido reuniones en distintos puntos del Alto Aragón para recabar aportaciones y demandas del tejido social. De ese trabajo surge un documento que pretende ser “realista y transformador”, pensado desde el territorio y para el territorio, según trasladó el candidato por el Alto Aragón, Vicente Guerrero.
Guerrero recordó que la despoblación, el envejecimiento y el desequilibrio territorial son problemas “arrastrados durante décadas” y los vinculó a “un modelo que concentra recursos, servicios y oportunidades”, dejando amplias zonas rurales en una situación de abandono. A su juicio, “la despoblación no se combate con eslóganes ni con propaganda institucional, sino con una estrategia a medio y largo plazo, bien planificada y financiada”.
Desde Izquierda Unida Movimiento Sumar se defiende la necesidad de una planificación integral y coordinada que aborde de forma conjunta la industria, la energía, la agricultura y la ganadería, el turismo, los servicios públicos y las infraestructuras. “Sin servicios públicos, sin infraestructuras y sin voluntad política, no hay futuro posible”, subrayó Guerrero, que enmarcó el debate en una cuestión de justicia social: “Vivir en el territorio es un derecho”.
En uno de estos encuentros, la coalición se reunió con la Asociación Guarguera Viva y la Asociación Artiborain, del entorno de Sabiñánigo. Ambas entidades trasladaron su malestar por la falta de respuesta institucional y denunciaron que no se sienten escuchadas por las administraciones, pese a desarrollar proyectos de repoblación y mantenimiento de la vida comunitaria.
Artiborain, asociación cultural nacida en los años ochenta para recuperar Artosilla, Ibort y Aineto, y a la que se sumó Solanilla en 2005, reclama que se complete el proceso de renovación de la cesión iniciado en 2016 y que se establezca un marco jurídico estable que dé seguridad a este y otros proyectos similares. Según trasladaron, tras años de reivindicaciones, “el silencio institucional” sigue siendo la respuesta predominante.
Guerrero puso este ejemplo como modelo de desarrollo posible en el medio rural y afirmó que “tenemos mucho que aprender de los vecinos y vecinas de Artiborain”. En este sentido, defendió que las demandas planteadas son concretas y asumibles: “arreglar una pista forestal, mejorar una carretera o garantizar conexión digital”, actuaciones que, a su juicio, “no requieren grandes inversiones, sino voluntad política”.
La coalición también ha celebrado actos de escucha en Jaca, en la biblioteca María Moliner, con la participación de las candidatas Pilar Callén y Carmen Sánchez, junto a la futura diputada de Sumar Laura Vergara. En estos encuentros, la formación trasladó la misma idea central: “Muchas veces basta con escuchar”, concluyó Guerrero, “porque de esa escucha surgen soluciones sencillas y viables”.