Julia Fantova y su Carta a un Militar Español, "Engranajes" que emocionan y rompen moldes

La barbastrense ha protagonizado un momento muy especial con su relato final cargado de sentimiento y sensibilidad hacia las Fuerzas Armadas

15 de Septiembre de 2026
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La joven barbastrense Julia Fantova y su emocionante Carta a un Militar Español, "Engranajes"

Julia Fantova Gambús, alumna del Colegio San Vicente de Paúl de Barbastro, ha protagonizado uno de los momentos más emotivos del Día de la Subdelegación de Defensa en Huesca. Tras haber izado la Bandera nacional para dar comienzo al acto, ha llegado su merecido momento de gloria al ser proclamada ganadora del concurso Carta a un Militar Español por una indisimulada disrupción: escoger para rendir tributo al épico vuelo hace un siglo del Plus Ultra al que, a priori, consideraríamos personaje menor. Y, sin embargo, su mirada de estudiante de cuarto de la ESO ha entendido que, sin Pablo, el mecánico, nada hubiera sido posible. Ni la dirección del comandante ni la especialización del capitán o del teniente.

De ahí el título, "Engranaje", y el relato que ha leído con pausa y sentido hasta concluir emocionada, lágrimas discretas, en la conexión con el personaje y con la hazaña, con el significado del ejército y con la identificación de España como la patria. Este ha sido el relato.

"Estimado Pablo,

Ahora mismo no tienes ni idea de quién soy, pero estudiando la hazaña del hidroavión Plus Ultra, me he cruzado con los nombres de los que formasteis parte de la tripulación. He pensado... De todo este equipo, ¿con quién me siento más identificada? ¿Ramón, el comandante? ¿Julio, el capitán? ¿Juan Manuel, el teniente? ¿O tú, Pablo, el mecánico?

Ya te imaginas la respuestas. Tu personaje me ha cautivado. Me ha parecido que tuviste que ser la pieza clave, aquella sin la que nada puede funcionar, la dovela del arco, pero a la vez, la figura discreta, que pasa desapercibida, que no se lleva las medallas ni los aplausos. El héroe invisible. ¿Cómo iba nadie a cruzar el Atlántico sin un mecánico capaz de revisar cualquier cosa o de resolver cualquier problema en las condiciones que fueran? Allí estabas tú, desafiando a la gravedad, al ruido ensordecedor que debían hacer los motores, innovando con cualquier decisión, al límite, superando cualquier miedo. No te dejaste vencer por la comodidad y el calor del hogar, buscando un trabajo tranquilo, siendo una persona "normal". Viste que eras capaz y te sentiste en la obligación de aportar tu granito de arena. Y te lanzaste a por ello. No te importó el riesgo, ni el frío, ni lo desconocido.

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Creíste en tu buen hacer y, por supuesto, en las personas que te acompañaban. Porque los militares en el ejército sois como los engranajes en un reloj, que tienen que estar sincronizados para que el resultado sea perfecto. Si todo encaja, todo funciona, hada falla. Y así debió ser ese viaje, que dejó una estela para siempre.

Saber de ti es saber de tantos militares que, como tú, han hecho grandes cosas para nuestro país, renunciando a mucho por el bien de todos, aunque su función no haya sido reconocida, ni siquiera sabida. Pero cada gota cuenta, y todos, absolutamente todos, sois y habéis sido indispensables para que yo, ahora mismo, pueda estar escribiéndote esta carta. Un puzzle no está completo si una pieza falta.

Siempre he pensado que vuestra misión no es hacer guerra, sino promover la paz. La guerra es el resultado de su fracaso. Y los primeros perjudicados en cualquier conflicto sois vosotros, que lo pagáis con vuestras vidas. ¡Cuántos compañeros tuyos habrán sentido lo mismo que tú el día que tuviste que subir a ese avión! Despedirse de sus familias, sin saber si los volverán a ver más. Dirigirse hacia lo desconocido, sin la certeza de que todo vaya a salir bien. Sacrificar sus vidas personales al servicio de los demás.

Desde pequeña he sentido fascinación por los puentes, como obras de ingeniería que te permiten vencer una dificultad y te facilitan el camino para ir de un punto a otro, eliminando barreras que, si no, serían insalvables. Y eso es lo que hicisteis vosotros, construir un puente, nada más que entre dos continentes, de Europa a Sudamérica. Y lo que, como militares, hacéis en vuestro día a día, facilitándonos la vida a todos los que os la confiamos, sabiendo que, estando vosotros, nada malo nos puede pasar.

Gracias, Pablo, por haberte atrevido ese día a subir a ese avión. Para mí, serás siempre un ejemplo y el recuerdo del esfuerzo y valentía que todos los militares hacen todos los días por mí y, en definitiva, por mi país, España, que somos todos".