La plataforma Loporzano Sin Ganadería Intensiva ha expresado públicamente su rechazo al impulso de plantas de biogás vinculadas a la ganadería industrial en Aragón, al considerar que este modelo no resuelve el problema ambiental de los purines y puede contribuir, según advierte, a consolidar un sector que califica de sobredimensionado en la comunidad autónoma.
En un escrito difundido recientemente, el colectivo recuerda que durante años el volumen de residuos y purines generados por la ganadería intensiva ha tenido un impacto negativo sobre aguas, suelos y calidad del aire, una situación que, a su juicio, no ha sido abordada de forma eficaz por las administraciones. En este contexto, cuestiona que las plantas de biogás se presenten ahora como “solución” al problema, al amparo de las ayudas europeas.
La plataforma sostiene que el tratamiento de los purines en plantas de biogás no elimina el impacto ambiental, ya que el digestato resultante continúa utilizándose como abono. A su entender, solo podría hablarse de economía circular real cuando el biogás se produce en la propia granja y el digestato se destina a los cultivos asociados a esa explotación, sin generar traslados adicionales.
Otro de los aspectos señalados es el incremento del transporte de residuos, ya que este sistema implica el traslado de purines desde las granjas hasta la planta y, posteriormente, del digestato a los campos. Según el colectivo, la concentración de residuos en un único punto obliga además a disponer de un mayor radio de tierras agrícolas para su aplicación, lo que agrava el problema. A ello añade otros impactos asociados a las macrogranjas, como el consumo intensivo de agua, el tráfico de camiones pesados y la alteración del paisaje.
La carta cuestiona también el número de proyectos previstos y la rapidez con la que se están tramitando. La plataforma afirma que en Aragón existen más de medio centenar de iniciativas de biogás en distintas fases y considera que esta urgencia pone de manifiesto que las cantidades de purines generadas son “difícilmente manejables”. En este punto, advierte de que el desarrollo de estas plantas puede favorecer la apertura de nuevas explotaciones ganaderas industriales, intensificando el modelo actual.
Loporzano Sin Ganadería Intensiva concluye que, mientras no se limite el crecimiento de las macrogranjas y no se acuerde un plan de reducción del número y tamaño de las explotaciones, las plantas de biogás pueden convertirse “en un negocio para algunos”, pero no en una solución estructural al problema ambiental. Según su planteamiento, el territorio aragonés continuará asumiendo los costes sociales y ecológicos de este modelo productivo.