La Alberca de Loreto ha quedado reducida a una pequeña lámina de agua en su núcleo central. El resto del humedal ofrece ahora una estampa muy distinta: la vegetación ha ocupado amplias zonas del interior y donde habitualmente se extiende el agua aparecen espacios que se asemejan ya a una pradera. En medio de esta transformación todavía se ven peces aproximándose a la orilla.
Loreto tiene una capacidad de 275.000 metros cúbicos y 19 hectáreas. Hoy, ambas referencias parecen desdibujarse ante la escasez de agua. El humedal se abastece del río Isuela, regulado por el embalse de Arguis. El pantano se encuentra actualmente al 6,61% de su capacidad, una cifra que deja también su huella en este sistema de agua próximo a Huesca. Loreto aguarda ahora las lluvias que permitan recuperar sus niveles.

La Alberca de Cortés presenta una imagen igualmente marcada por la falta de agua. Su superficie inundada se concentra en una pequeña charca situada junto al dique de contención, mientras el resto del espacio permanece sin la lámina de agua que caracteriza al humedal. También cuenta con una capacidad de 275.000 metros cúbicos y se abastece del Isuela a través del embalse de Arguis.
Pero Cortés guarda una escena singular en medio de esta sequedad. Cientos de cigüeñas se han concentrado en el humedal y han hecho suyo este reducido espacio acuático. La posible ausencia de otros lugares con agua debido a la sequía podría explicar esta concentración, aunque se trata de una apreciación.

La imagen resulta especialmente llamativa: muy poca agua y una gran presencia de vida alrededor de ella. Las aves ocupan ahora un espacio que, pese a encontrarse también bajo mínimos, continúa funcionando como refugio para esta importante colonia.
Loreto y Cortés esperan así la llegada de las lluvias. El agua que falta en ambos humedales deberá volver a dibujar sus superficies y recuperar un paisaje que hoy aparece fragmentado entre pequeñas láminas, vegetación y tierra.