La principal amenaza para menores en internet no es un contenido concreto, sino un sistema basado en Inteligencia Artificial diseñado para extraer tiempo, datos y atención.
Así lo ha advertido en la Fundación Ibercaja Huesca el experto en seguridad digital Mario Martínez Correas, quien ha sostenido que el “verdadero peligro de Internet es otro agente distinto, que es el que no hemos puesto como sociedad encima de la mesa, que son las IAS extractivas”.
La sesión, organizada por la Subdelegación del Gobierno en Huesca dentro del Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos, y enmarcado en el Tour del talento, ha reunido a familias interesadas en reforzar la protección digital en el ámbito doméstico.
El experto ha diferenciado entre los riesgos visibles y el problema estructural. Ha señalado que muchas familias acuden a estas charlas pensando que el peligro reside únicamente en terceros que puedan contactar con menores. Ese riesgo existe, ha admitido, pero no es el núcleo del problema. Antes de internet, ha recordado, esos comportamientos ya se producían en la calle; ahora ocurren en el entorno digital. A su juicio, el peligro endémico no son las personas externas, sino el propio diseño tecnológico de las plataformas y el modelo de negocio que lo sustenta.
Martínez ha explicado que el modelo económico de internet convierte el tiempo de pantalla en mercancía. No se trata, ha señalado, de usuarios que consumen un servicio gratuito, sino de materia prima para la industria publicitaria: “No somos clientes, no estamos pagando por ver esos contenidos, somos usuarios. Nosotros somos parte de la materia prima con la que la industria hace su producto”.
Esos verdaderos clientes, ha precisado, son las empresas que compran espacios publicitarios en plataformas de pornografía, redes sociales o videojuegos. El sistema, ha explicado, convierte cada minuto de atención en un producto comercializable. Durante los últimos quince años, ha señalado, estas dinámicas han demostrado ser extremadamente eficaces porque permiten perfilar psicológicamente al usuario en cuestión de minutos y explotar sus vulnerabilidades para mantenerlo conectado.
“Estas ideas extractivas combinadas con el contenido convierten ese contenido en droga porque están produciendo el mismo efecto neurológico que las de sustancia”, ha advertido.

NO EXISTE REGULACIÓN
Martínez ha declarado de que esta realidad todavía no está adecuadamente regulada. A su juicio, la legislación avanza con retraso respecto a una tecnología que evoluciona con rapidez, lo que deja a menores interactuando con plataformas que operan bajo estas dinámicas sin que exista un marco normativo plenamente adaptado.
El experto ha subrayado que no todos los contenidos generan el mismo impacto. Ha señalado que la dinámica extractiva puede enganchar a menores a videojuegos, pero ha advertido de que la exposición a plataformas de pornografía multiplica el riesgo por la naturaleza del contenido y las consecuencias asociadas.
A su juicio, el problema no puede minimizarse bajo la idea de que “todo el mundo lo tiene”. Ha sostenido que estamos ante una industria que utiliza estos mecanismos desde hace más de quince años y que se beneficia de ellos mientras los perjudicados son las familias. “Es totalmente urgente que ellos protejan a sus hijos activamente desde ya porque nadie más puede hacerlo si no lo hacen ellos”, ha insistido.
FILTROS Y FORMACIÓN
Martínez ha afirmado que las estrategias regulatorias globales no han demostrado eficacia técnica suficiente. “La única manera de controlar esto es desde la propia infraestructura que yo tengo en casa”. Ha explicado que los progenitores pueden configurar filtros en dispositivos y routers para garantizar un entorno más seguro, mientras que cualquier intento de limitar el acceso desde niveles superiores resulta fácilmente eludible si no existe supervisión directa.
En España, ha añadido, existen alrededor de cuatro millones de hogares con menores y la mayoría carece de filtros correctamente instalados. A su juicio, no se trata de incapacidad, sino de desinformación.
En esa línea, ha explicado que la Fundación Cibertutor lleva cinco años ofreciendo formaciones gratuitas de acceso universal. Las sesiones pueden seguirse de forma online a través de su página web, con encuentros puntuales o programas completos de seis horas distribuidos en varias jornadas. Martínez ha subrayado que no es necesario acudir presencialmente y que cualquier familia puede conectarse, participar e interactuar. A su juicio, la accesibilidad elimina excusas: quien detecta el problema puede formarse y aplicar soluciones de manera inmediata.