Más de la mitad de las enfermeras y fisioterapeutas de Aragón se ha planteado abandonar la profesión por las dificultades para compatibilizar su trabajo con la vida personal y familiar. Así lo refleja una macroencuesta elaborada por el Sindicato de Enfermería SATSE, que ha reclamado al Servicio Aragonés de Salud medidas urgentes para revertir una situación que considera cada vez más insostenible.
El estudio, presentado con motivo del Día Internacional de la Mujer, revela además que el 90 % de los encuestados asegura que esta situación repercute en su salud física o mental, un indicador que el sindicato considera preocupante tanto para el bienestar de los trabajadores como para el propio funcionamiento del sistema sanitario.
La responsable de Igualdad de SATSE Aragón, Rosana Ferrando, ha señalado que los resultados permiten trazar una radiografía precisa de los obstáculos que afrontan estos profesionales en su ejercicio diario. Según ha explicado, las dificultades para conciliar afectan a su bienestar personal, condicionan su desarrollo profesional y acaban repercutiendo también en la calidad de los cuidados que se prestan a la ciudadanía.
Ferrando ha advertido de que el derecho a conciliar la vida laboral y personal se vulnera de manera reiterada, tanto en administraciones públicas como en empresas sanitarias privadas. A su juicio, en numerosos casos se anteponen criterios de productividad o ahorro económico a las necesidades de los trabajadores, una dinámica que termina repercutiendo en la atención sanitaria.
La encuesta refleja un elevado nivel de insatisfacción. Más del 63 % de los encuestados se declara descontento con su nivel de conciliación, mientras que el 72 % afirma que esta situación afecta a sus relaciones familiares y el 87 % considera que repercute en su rendimiento laboral.
Las dificultades también tienen consecuencias directas en la vida personal. El 75 % de los encuestados afirma que la falta de conciliación dificulta el cumplimiento de sus responsabilidades familiares, mientras que el 73 % reconoce que las tensiones derivadas del trabajo acaban trasladándose al ámbito privado.
Entre los factores que más dificultan la conciliación destaca la falta de personal en los centros sanitarios. A esta circunstancia se suman los cambios de turno imprevistos, el trabajo en fines de semana y festivos, la escasa antelación con la que se publican los cuadrantes laborales y los turnos nocturnos.
Las repercusiones se extienden también al desarrollo profesional. Ocho de cada diez encuestados consideran que esta situación limita sus oportunidades de crecimiento laboral, mientras que el 84 % cree que afecta de forma significativa a su progresión profesional.
Ante esta realidad, SATSE recuerda que lleva años reclamando al Servicio Aragonés de Salud medidas que permitan garantizar una conciliación efectiva. Entre las propuestas incluidas en la reforma del Estatuto Marco del personal estatutario figuran la implantación de la jornada de 35 horas, la planificación anual del trabajo o la exención de turnos nocturnos para mayores de 55 años y profesionales embarazadas.
La reforma contempla además el reconocimiento del solape de jornada como tiempo efectivo de trabajo, la negociación obligatoria de planes de conciliación en los servicios de salud y el derecho a la desconexión digital fuera del horario laboral.
Rosana Ferrando ha concluido que “las enfermeras y fisioterapeutas no vamos a seguir pagando la falta de conciliación con nuestra salud, nuestro tiempo y nuestro futuro”, y ha recordado que la conciliación es un derecho laboral fundamental y una condición imprescindible para garantizar una sanidad pública de calidad.