El Monasterio de San Victorián se recupera de los daños de la tormenta y avanza en su conservación

El Gobierno de Aragón ha invertido más de 120.000 euros en obras de emergencia en este conjunto histórico y prepara nuevos proyectos para continuar su conservación

D.H.
13 de Marzo de 2026
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 Tomasa Hernández ha visitado este viernes el Monasterio de San Victorián.
Tomasa Hernández ha visitado este viernes el Monasterio de San Victorián.

El Monasterio de San Victorián se ha recuperado de los daños causados por una tormenta el verano pasado a través de la actuación del Gobierno de Aragón y continúa su conservación a través de diferentes actuaciones y proyectos.

La consejera de Educación, Cultura y Deporte en funciones, Tomasa Hernández, ha visitado este viernes, junto con la directora general de Patrimonio Cultural, Gloria Pérez, el monasterio, donde para comprobar el resultado de las obras de emergencia ejecutadas en los últimos meses, destinadas a reparar daños recientes y garantizar la estabilidad del conjunto monumental.

Los trabajos han consistido en la sustitución del faldón de cubierta de la nave principal de la iglesia, que había sufrido desprendimientos por el viento y requería una actuación inmediata para evitar daños mayores. La intervención ha supuesto una inversión de 102.049 euros.

Imagen de la visita a San Victorián tras las obras.
Imagen de la visita a San Victorián tras las obras.

Asimismo, han concluido las obras de urgencia en el muro de cerramiento del cementerio, con un presupuesto de 19.000 euros, destinadas a reparar inestabilidades y colapsos puntuales en la fábrica de mampostería.

Hernández también ha valorado el avance de las actuaciones realizadas en 2024, entre ellas el recalce de cimentación y la consolidación estructural en el ámbito sur del monasterio, con una inversión de 633.381,58 euros, financiada a través de los fondos MRR. Estas obras han contribuido a reforzar una de las zonas estructuralmente más frágiles del conjunto.

En paralelo, se encuentran actualmente en fase de supervisión la redacción del proyecto de consolidación del Palacio Abacial y el Claustro y el proyecto de derribo del cuerpo añadido en la fachada sur, que permitirán continuar con la recuperación integral del monumento.

La consejera ha anunciado que las actuaciones previstas para 2026 incluyen un estudio sobre el recorrido de las aguas subterráneas y el desagüe del claustro, clave para prevenir humedades y filtraciones que afectan de manera recurrente a la estabilidad del conjunto. Este análisis permitirá planificar futuras obras de canalización y drenaje que garanticen la adecuada conservación del monasterio.

Hernández ha puesto en valor que todas estas intervenciones se suman al amplio historial de actuaciones llevadas a cabo desde hace más de dos décadas para detener el deterioro del monasterio, considerado uno de los más antiguos de la Península Ibérica. Entre ellas figuran recalces, consolidaciones, restauraciones de cubiertas, acondicionamiento de espacios para visitas guiadas, trabajos arqueológicos y mejoras estructurales de la iglesia, el claustro, la torre y los espacios anexos.

Participantes en la visita al Monasterio de San Victorián, en El Pueyo de Araguás.
Participantes en la visita al Monasterio de San Victorián, en El Pueyo de Araguás.

La consejera ha subrayado que el compromiso del Gobierno de Aragón con la conservación del patrimonio cultural se refleja en este conjunto, y ha recordado que San Victorián constituye “un enclave histórico de enorme valor, cuya preservación requiere constancia, inversión y una planificación rigurosa”.

Situado en la localidad de El Pueyo de Araguás, a los pies de la Peña Montañesa, los orígenes del Monasterio de San Victorián se remontan a época prerrománica, aunque lo más apreciable en la actualidad procede de época barroca, con elementos medievales y otros de carácter popular.

En la actualidad sólo se conserva una parte de las numerosas dependencias que formaron parte de este conjunto sobresaliente: recinto murado, iglesia, torre, claustro, cementerio, herrería o limosnería, palacio abacial y hospedería. De otras se aprecian restos reconocibles en diferente medida. El monasterio fue declarado bien de interés cultural (BIC), con la categoría de monumento, en 2002.