La Juez de la Plaza 1 de la Sección de Instrucción de Monzón ha condenado por delito de daños y amenazas al ciudadano de Binéfar que se abalanzó sobre los agentes de la Guardia Civil y profirió amenazas de muerte con una significativa expresión: "Si fuera Josu Ternera, estariais muertos". También afirmó en su insistencia: "Os voy a quitar de en medio".
Huelga recordar que Josu Urrutikoetxea, Josu Ternera, fue el número uno de ETA en la época más sanguinaria de la banda terrorista que ha asesinado a cerca de mil personas en España durante décadas, condenado por distintas causas y directamente por el crimen que segó doce vidas de guardias civiles en la plaza República Dominicana de Madrid. Paradojas del Estado de Derecho, todavía con causas pendientes, fue diputado autonómico en el Parlamento Vasco y miembro de la Comisión de Derechos Humanos, escarnio que denunciaron las víctimas del terrorismo por cuanto se conculcaba el principal: el de la vida.
En Binéfar, los miembros de la Guardia Civil violentados tuvieron que esgrimir su pericia profesional de defensa para salvaguardar su integridad, pero el condenado acrecentó su agresividad pronunciando amenazas de muerte y posteriormente golpeó de forma violenta el vehículo oficial hasta desencajar y romper la puerta.
La sentencia condena a pena de multa de 480 euros con privación de libertad en caso de impago, el abono de los 278 euros de la reparación del coche patrulla y las costas procesales.
Jorge Piedrafita, abogado del agente de la guardia civil, se muestra razonablemente satisfecho al haber logrado el enjuiciamiento y reconocimiento de una agresión hacia los profesionales beneméritos.
Inicialmente, la denuncia fue archivada y, tras el recurso del letrado, estimado por la Audiencia Provincial que ha desembocado en una condena, que gracias a la intervención de la acusación particular, evita la impunidad ante una nueva agresión más sobre los agentes que protegen a la ciudadanía.
En su reacción a la sentencia, el letrado oscense plantea una reivindicación, y es que los guardias civiles merecen el “reconocimiento de profesión de riesgo” que se sigue reclamando para el colectivo.