No es la primera vez. Anteriormente se atacó el olivo plantado en un parque de la localidad y la placa junto a él instalada. Posteriormente fue otra maqueta de una nave clocada con anterioridad.
En esta ocasión, con nocturnidad, se ha vuelto a atentar contra una modesta muestra de la solidaridad de esta zona de nuestra provincia con la población palestina y sus sufrimientos, sufrimientos que parecen desdibujados ante la escalofriante situación a la que nos aboca la geopolítica.
En Ainsa y su entorno, las gentes solidarias con el pueblo palestino seguirán exigiendo el stop al genocidio en la esperanza de que los causantes de tanto dolor acabarán pagando sus hechos ante los tribunales penales internacionales.