El embalse de Montearagón ha sufrido un nuevo deslizamiento de terreno que ha obligado a poner en marcha obras de emergencia para estabilizar y acondicionar la ladera situada junto al estribo izquierdo de la presa, en el término de Loporzano. El corrimiento se registró a finales de agosto y los trabajos comenzaron a finales de septiembre, con un presupuesto de 1,2 millones de euros.
La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), declaró la emergencia para ejecutar las actuaciones necesarias. El Consejo de Ministros tomó razón de esta declaración en su reunión del pasado 13 de octubre.
El movimiento del terreno se atribuye a las variaciones y al descenso del nivel del agua durante el vaciado estival del embalse. La actuación busca estabilizar la zona afectada y acondicionar las laderas para evitar que nuevos desprendimientos, especialmente ante posibles episodios de lluvia, provoquen daños en el camino perimetral.
Los informes técnicos de la administración de la cuenca señalan que el deslizamiento no compromete la estabilidad ni la seguridad estructural de la presa. La urgencia de las obras responde a la necesidad de consolidar el terreno y prevenir nuevos daños en el entorno de la infraestructura.
Mientras se llevan a cabo los trabajos, las maniobras de llenado permanecen temporalmente paralizadas y el embalse mantiene su volumen estabilizado de forma preventiva en torno al 48 % de su capacidad máxima.
El presupuesto de la intervención alcanza un máximo de 1,2 millones de euros e incluye la ejecución de las obras, la dirección facultativa y las medidas de seguridad y salud necesarias para trabajar en la ladera inestable. La declaración de emergencia permite tramitar la actuación por un procedimiento excepcional, sin recurrir al procedimiento ordinario de contratación.
