Un parapentista fallecido y una montañera grave en una semana crítica en el Pirineo aragonés

Los equipos de rescate auxiliaron a veinte personas en quince intervenciones marcadas por accidentes, tormentas, golpes de calor y agotamiento

21 de Junio de 2026
Guardar
Un parapentista fallecido y una montañera grave en una semana crítica en el Pirineo aragonés.
Un parapentista fallecido y una montañera grave en una semana crítica en el Pirineo aragonés.

Un parapentista francés de 56 años fallecido, una montañera zaragozana herida de gravedad y veinte personas auxiliadas en quince intervenciones. Ese es el balance de la intensa actividad registrada por los equipos de rescate de montaña de la Guardia Civil entre los días 16 y 20 de junio en el Pirineo aragonés, donde el calor, las tormentas, las lesiones durante actividades deportivas y varios casos de falta de previsión obligaron a movilizar numerosos operativos en distintos puntos de la provincia.

El episodio más trágico tuvo lugar en la tarde del viernes, cuando los equipos de búsqueda localizaron sin vida a un parapentista francés que había despegado desde la zona de Liri-Gallinero, en el término municipal de Castejón de Sos. La alerta se activó después de que no regresara al punto previsto. Tras un rastreo aéreo, fue hallado en el sector de Piedras Blancas, donde los rescatadores confirmaron que presentaba signos incompatibles con la vida. Su cuerpo fue evacuado hasta Benasque para su posterior traslado al Instituto de Medicina Legal de Huesca.

Horas antes se había producido el rescate más complejo de toda la semana. Una montañera de 31 años, vecina de Zaragoza, sufrió un grave accidente durante una ascensión al Pico Infiernos, en Panticosa. La mujer se deslizó por una pendiente de nieve y sufrió un traumatismo craneoencefálico, fracturas costales y diversas laceraciones. La peligrosidad de la zona obligó a realizar una evacuación especialmente técnica. Finalmente, ella y sus dos acompañantes fueron trasladados en helicóptero hasta Panticosa, desde donde la herida fue derivada en una aeronave medicalizada al Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

En el conjunto de las actuaciones participaron efectivos de los distintos GREIM de Benasque, Panticosa, Boltaña y Jaca, las Unidades Aéreas de Benasque y Huesca, personal sanitario del 061 Aragón y, en los casos que requirieron asistencia especializada, el helicóptero medicalizado del 112. Todos los avisos fueron coordinados a través del 112 SOS Aragón y de la Central 062 de la Guardia Civil de Huesca.

La sucesión de rescates comenzó el día 16 con dos intervenciones. La primera permitió auxiliar a dos senderistas valencianos, un hombre de 47 años y una mujer de 45, que quedaron bloqueados en terreno abrupto dentro del Parque Natural Posets-Maladeta al sobrestimar sus posibilidades y no poder continuar la ruta prevista. Horas después, un montañero de 51 años, vecino de Puçol, tuvo que ser evacuado de las inmediaciones del ibón de Respomuso tras sufrir una lesión en el abductor durante una actividad de montaña.

El 17 de junio se registraron tres nuevos rescates. Un senderista de 80 años, vecino del Bajo Cinca, fue auxiliado en el Congosto de Ventamillo debido al agotamiento. Más tarde, dos montañeros zaragozanos que ascendían al Aneto quedaron atrapados por una tormenta en la zona del glaciar, empapados y sin fuerzas para continuar. Ese mismo día también tuvieron que ser evacuados tres senderistas de nacionalidad china y su perro, sorprendidos igualmente por una tormenta en los ibones de Villamuerta, donde quedaron exhaustos tras verse superados por las condiciones meteorológicas.

La jornada del 18 concentró cuatro actuaciones. Dos senderistas alemanes fueron evacuados desde las proximidades del refugio de Góriz después de que una mujer de 62 años sufriera fiebre y diarrea durante la ruta. Poco después, una excursionista valenciana de 31 años tuvo que ser rescatada en el valle de Otal tras fracturarse un tobillo. También fue evacuada una senderista francesa de 60 años que sufrió un esguince de rodilla en el ibón de Estanés. A ellas se sumaron dos montañeros navarros de 35 y 38 años que quedaron agotados en el barranco de Gabietos y fueron trasladados hasta el aparcamiento del refugio de Bujaruelo.

El calor fue el gran protagonista de la jornada del 19 de junio. En las pasarelas de Montfalcó, cinco senderistas cántabras de entre 64 y 71 años tuvieron que ser auxiliadas al no poder continuar la actividad debido a las altas temperaturas. Cuatro de ellas fueron trasladadas hasta el aparcamiento donde se encontraba su vehículo, mientras que una quinta precisó evacuación sanitaria adicional.

Ese mismo día se produjeron además dos rescates diferentes en la zona del refugio de Bachimaña. En el primero, una mujer de 64 años sufrió un esguince de tobillo tras un tropiezo mientras realizaba una ruta junto a un acompañante. Horas más tarde, un senderista castellonense de 52 años sufrió una lesión similar en el mismo sector y también tuvo que ser evacuado por aire.

La última intervención de aquella jornada tuvo lugar en las inmediaciones del Pico Cevín, en el término municipal de Campo. Un trabajador de 61 años, vecino de la Ribagorza, sufrió fatiga y malestar epigástrico mientras desarrollaba su actividad laboral y tuvo que ser trasladado hasta Graus para recibir atención médica.

El balance de estos cinco días refleja una realidad que se repite cada verano en el Pirineo: las lesiones por tropiezos, el agotamiento físico, el calor y la falta de planificación continúan siendo las principales causas de rescate. A ello se suman fenómenos meteorológicos repentinos, especialmente en alta montaña, capaces de convertir una excursión aparentemente sencilla en una situación de riesgo que requiere la intervención de los equipos de emergencia.