Una situación excepcional ha motivado una decisión extraordinaria. La pegada de carteles, un ritual que se sucede desde hace casi medio siglo la medianoche quince días antes de la finalización de la campaña electoral, cambia en esta ocasión la noche por las diez de la mañana para esta ceremonia que acredita que todo está preparado para confluir en los comicios autonómicos del 8 de febrero en que los aragoneses elegirán a sus representantes en las Cortes de Aragón y, consecuentemente, en el Gobierno.
Estaba previsto que los participantes en estas elecciones, en total 14 candidaturas en la provincia de Huesca, se reunieran en la Plaza de Navarra a las 0 horas del día 23. El luctuoso suceso de Adamuz, con más de cuarenta muertos en el accidente ferroviario entre dos unidades de Iryo y Alvia, ha determinado tres días de luto oficial en toda España.
La reacción de los partidos ha sido inmediata y los candidatos a las Cortes de Aragón por Huesca han decidido cambiar la pegada de carteles a las 10 horas de la mañana del viernes, además con limitación de participantes por cada partido para poner orden.
De la euforia de los primeros años de democracia, se ha transitado a un cierto desdén en esta cita primera hacia las urnas en la Plaza de Navarra en los últimos procesos. Lejos quedan aquellos encuentros que llenaban el emblemático escenario, en el que además se compartían, en el caso de que hiciera frío, quemadillos aportados por Julián Castellor y algunas viandas dulces con las que empezar con buen ánimo la senda hacia el incierto escrutinio electoral. Esa mayor distancia no es intrínsecamente buena ni mala, sino propia de la evolución de los tiempos en los que quizás damos la democracia por consolidada y a salvo de cualquier contingencia o tentación. Que, visto lo que sucede por el mundo, es mucho decir.