Más de 10.000 camiones cruzan cada día los pasos fronterizos pirenaicos entre España, Francia y Andorra a través de las autopistas A9 y A63, dos corredores que concentran el 90 % del tráfico pesado de la frontera franco-española. Ante este escenario, un estudio impulsado por el proyecto europeo Phyrene plantea que una red transfronteriza de hidrógeno renovable podría reducir hasta 86.400 toneladas de dióxido de carbono al año, contribuyendo de forma significativa a la descarbonización del transporte por carretera en el territorio pirenaico.
La propuesta se ha dado a conocer coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente y forma parte de una hoja de ruta elaborada para impulsar el uso del hidrógeno como combustible alternativo en las regiones que integran la Comunidad de Trabajo de los Pirineos (CTP). El estudio, encargado por la Región de Occitania y elaborado por su Agencia Regional de la Energía y del Clima, analiza el despliegue de infraestructuras de repostaje con horizonte en el año 2030.
La iniciativa tiene además una conexión directa con el Alto Aragón, ya que entre los socios del proyecto figura la Fundación Hidrógeno Aragón, con sede en el Parque Tecnológico Walqa, una de las entidades de referencia en investigación y desarrollo de tecnologías vinculadas al hidrógeno renovable. La fundación participa junto a organismos e instituciones de España, Francia y Andorra en esta estrategia de cooperación transfronteriza.
El documento plantea dos posibles escenarios. El más ambicioso contempla la creación de 70 estaciones de repostaje de hidrógeno y una flota de 5.210 vehículos impulsados por este combustible, lo que permitiría evitar la emisión de unas 86.400 toneladas de CO₂ anuales. Una segunda opción, más gradual, prevé la puesta en marcha de 27 estaciones y una flota de 1.430 vehículos, con una reducción estimada de 23.600 toneladas de CO₂ al año.
Según recoge el informe, la base para desarrollar esta red ya existe. Actualmente, el territorio cuenta con ocho estaciones operativas, otras siete en construcción y tres emplazamientos de demostración, por lo que el principal desafío no sería tecnológico, sino de coordinación entre administraciones, empresas y entidades implicadas.
La responsable del área de Eficiencia y Descarbonización de la Agencia Regional de la Energía y del Clima de Occitania, Christelle Guillon, considera que el verdadero reto consiste en transformar las iniciativas actualmente dispersas en una red transfronteriza sólida y cohesionada. A su juicio, una mayor coordinación de infraestructuras, proyectos y decisiones públicas permitiría convertir el hidrógeno en una solución útil tanto para la ciudadanía como para la economía del territorio.
Para avanzar en esa dirección, el estudio identifica tres líneas prioritarias de actuación. La primera pasa por crear un marco estable de cooperación entre las regiones del arco pirenaico en materia de hidrógeno. La segunda propone acompañar a empresas y administraciones locales en la adopción de flotas y ecosistemas vinculados a esta tecnología. La tercera plantea coordinar una posición común ante los gobiernos de España, Francia y Andorra, así como ante las instituciones europeas.
El trabajo se desarrolla en el marco del proyecto Phyrene, financiado por la Unión Europea a través del programa Interreg Poctefa. Entre sus socios figuran la Comunidad de Trabajo de los Pirineos, el Ente Vasco de la Energía, el Gobierno de Navarra, la Fundación Hidrógeno Aragón, la agencia catalana Acció, Andorra Business, la Región de Occitania y la Región de Nueva Aquitania.
El proyecto dispone de 1,2 millones de euros de presupuesto, de los que el 64 % procede de financiación europea, y se prolongará hasta finales de 2026 con el objetivo de reforzar la integración económica y social del espacio fronterizo pirenaico y acelerar la transición hacia una movilidad más sostenible.