Regresa a Huesca la exigencia del fin del genocidio y el respeto a los derechos humanos

La concentración por el alto el fuego real en Palestina ha expresado su repulsa ante la barbarie cometida en Bondi Beach

Carlos Neofato
20 de Diciembre de 2025
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Regresa a Huesca la exigencia del fin del genocidio y el respeto a los derechos humanos.
Regresa a Huesca la exigencia del fin del genocidio y el respeto a los derechos humanos.

Alrededor de un centenar de personas se han concentrado, una vez más, en la plaza de Navarra para manifestar su exigencia de alto el fuego real, cese del genocidio y puesta en práctica de medidas diplomáticas y económicas que castiguen al gobierno de Netanyahu.

En un primer momento se ha dado lectura al escrito del escritor y guionista de cine Yahya Barakat, que entre otras cosas, ha enfatizado que "lo ocurrido en Australia fue un crimen condenable, sin ambigüedad alguna. Matar civiles siempre es inaceptable, sin distinción de religión, raza o identidad. Así como rechazamos el ataque a los fieles judíos en Australia, rechazamos el terrorismo del Estado ocupante en Palestina, Siria, Líbano y Yemen, y rechazamos el terrorismo religioso dondequiera que esté, ya vista un manto sionista, evangélico extremista o cualquier discurso dogmático que justifique la violencia.
Y los hechos en sí, más allá de los discursos, revelan la falsedad de la narrativa del "antisemitismo"".

"La persona que detuvo al atacante en Sídney e impidió que completara la masacre -continúa- no era judía ni un agente de seguridad, sino un joven árabe musulmán llamado Ahmed Al-Ahmad, padre de dos hijos, dueño de una sencilla frutería y sin experiencia con armas. Se enfrentó solo al agresor, le quitó el arma y recibió dos disparos. El propio primer ministro australiano describió la acción de Ahmed Al-Ahmad como una escena asombrosa y reconoció que su valentía salvó incontables vidas".

"Esta sola verdad basta para desmontar toda la narrativa. Si el mundo estuviera en una guerra de religiones, un hombre musulmán no habría arriesgado su vida para salvar a fieles judíos. Lo que ocurre no es un conflicto religioso, sino un conflicto entre una humanidad que aún resiste y una criminalidad que intenta vestirse con ropajes morales. El antisemitismo no se combate con genocidio, y criminalizar el genocidio no implica odiar a los judíos. La confusión deliberada entre ambas cosas no es ignorancia, sino una política calculada para silenciar al mundo. Netanyahu, primer ministro de la entidad ocupante fascista, racista y criminal, no combate el odio: lo fabrica... y luego comercia con él", recogía el escrito.

Posteriormente, distintas personas han leído el comunicado de esta jornada. En el mismo, tras hacer un resumen histórico de los conflictos coloniales y de la zona, se afirma que "ocho décadas después, la misma lógica colonial se repite: potencias extranjeras, en connivencia con el poder ocupante, pretenden diseñar unilateralmente el futuro de Palestina. Si entonces fue con un lápiz y un mapa, hoy es mediante la herramienta del genocidio".

"El llamado plan de Trump-Netanyahu -señala- no es más que la versión contemporánea de ese mismo esquema colonial: legitima la anexión, blinda la ocupación militar y reduce a Palestina a enclaves fragmentados sin soberanía ni viabilidad. Es la actualización del proyecto sionista, respaldado por el supremacismo de Estados Unidos. El genocidio continúa.

"Pero si la historia de Palestina está marcada por la imposición colonial, aún lo está más marcada por la legítima resistencia del pueblo palestino. El objetivo común por el que luchamos es poner fin a toda violencia en toda Palestina, al genocidio, a la ocupación militar, al apartheid y al colonialismo de Israel contra el pueblo palestino", finaliza.

La concentración ha terminado entre llamamientos a permanecer alertas y contribuir, mediante estrategia BDS, a la resistencia.

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