Salvador Illa: "La pandemia ha sido una cura de humildad ante la actitud arrogante de Occidente"

El exministro y jefe de la oposición en Cataluña afirma que con Aragón hay que desechar las líneas de división y cambiarlas por las de cooperación

18 de Enero de 2023
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Salvador Illa y Luis Felipe, en la Diputación.
Salvador Illa y Luis Felipe, en la Diputación.

Salvador Illa ha presentado este jueves en la Diputación Provincial de Huesca su libro "El año de la pandemia. Del estado de alarma al inicio de la vacunación" en un diálogo con el alcalde de Huesca, Luis Felipe, en el que ha considerado que la situación sanitaria que ha padecido el mundo desde hace casi tres años "ha sido una cura de humildad ante la actitud arrogante de occidente" y que las soluciones paulatinas a los problemas del sistema pasan por "escuchar a los profesionales". Antes de acceder al salón de actos, el exministro de Sanidad y jefe de la oposición en Cataluña ha atendido a los manifestantes del sector de Limpieza de Edificios y Locales a los que ha apoyado en sus reivindicaciones mediante la rúbrica en la hoja de firmas.

Salvador Illa, a punto de firmar el apoyo a las trabajadoras por la huelga de Limpieza
Salvador Illa, a punto de firmar el apoyo a las trabajadoras por la huelga de Limpieza

En la conversación con el también secretario general del PSOE oscense ante un salón lleno de público, Salvador Illa ha replicado al aforismo expresado por el primer edil de Huesca en el sentido de que a un ministro de Sanidad le nombra el presidente del Gobierno y le cesa una crisis sanitaria. Ha rememorado otra charla en sentido similar en la que le "dijeron que gestionara y que la crisis, si tenía que llegar, llegaría". Se ha remontado a aquel marzo de 2020 con un panorama con un Sistema Nacional de la Salud y 17 sistemas sanitarios, "que parecía un inconveniente", pero a su entender se acabó convirtiendo en una oportunidad en un desafío que ponía contra las cuerdas a "todos los sistemas de gobernanza del mundo, desde países democráticos a dictatoriales". Ha defendido que el español respondió razonablemente bien, con unos niveles de flexibilidad por las distintas realidades en cada región que se fueron manejando en una permanente relación a través de continuas reuniones. Ha sostenido que el grado de consenso fue altísimo, aunque se magnificara ese "0,2 % de discrepancias que se manifestaron", y ha citado el acuerdo del 14 de agosto de 2020 con once medidas al alimón entre gobierno y autonomías, o la recuperación de la educación presencial. "Funcionó razonablemente bien".

Salvador Illa, gesto mesurado, contención en la palabra, ha definido la vacunación como "el punto de inflexión" porque por vez primera Europa funcionó coordinadamente. "Era clave porque éramos 450 millones de ciudadanos que consumimos mucho medicamento, en un mundo donde se podía entrar en competencia para ver quién vacunaba antes. De haber ido cada uno por su cuenta, hubiera puesto en crisis la propia viabilidad de la Unión Europea". Ha recordado, en este sentido, el comienzo de la pandemia con una carrera para adquirir material de proteccilón en China. "Y en esto España ha tenido un papel importante" dentro del comité técnico de supervisión. "Y en España se ha vacunado razonablemente bien. La credibilidad del sistema sanitario se ha reforzado. las vacunas han llegado a todos los sitios de España", y tras estas palabras ha llegado el primer reconocimiento a la labor de los profesionales.

A punto de cumplirse tres años desde aquella coyuntura crítica, está convencido de que le ayudó tener claro cuál era su papel. Ha desvelado que, en aquellas fatídicas jornadas de marzo, convino con el presidente, Pedro Sánchez, que había que "actuar haciendo lo que hay que hacer". Y el propio Illa respondió al jefe del Gobierno cuando éste le formuló si se mantenía el formato de gestión: ¿Y si emana del Ministerio de Sanidad la gestión? El titular replicó: "No, tiene que seguir siendo de cada comunidad autónoma, aunque el gobierno siga coordinando y estableciendo las pautas". De hecho, ha atribuido a Sánchez las tres virtudes que a su entender son definitivas para un dirigente: "Racional, previsible y decidido... Ayuda mucho, con prudencia pero sin miedo. Son las tres características del liderazgo".

Se ha prodigado en elogios también a Fernando Simón, el director del Centro de Emergencias Sanitarias. "Le tengo mucho aprecio, es un servidor público con características que no son fáciles de encontrar: primero, hace lo que le gusta y es bueno en lo que hace. Es un buen epidemiólogo" que ha acreditado su experiencia en América, África, Europa, donde tiene un importante reconocimiento. Y además del prestigio, escucha. Segundo, "es un buen gestor, un buen experto en epidemiología" Ha sido, además, "flexible para generar consenso que hacía falta en la gobernanza".

Salvador Illa y Luis Felipe con la portada del libro al fondo
Salvador Illa y Luis Felipe con la portada del libro al fondo

Ha sentenciado que "el sistema sanitario es bueno. Lo dicen todos los observadores internacionales. Es verdad, y no tengo afán de crítica, que hubo una década de falta de inversión. Pero es un ámbito muy vocacional, de servicio público, y se desgastó en la pandemia, sobrecargado. La pandemia le ha sometido a la mayor tensión en cien años. ¿Qué hay que hacer. Escuchar a los profesionales, médicos, sanitarios, auxiliares, administrativos, todos. Sin ellos no vamos a hacer nada. Hacen falta más inversiones y reorganización, teniendo en cuenta las tecnologías, los cambios de hábitos de los pacientes... No sólo poner más recursos, sino hacer cosas de forma diferente, con respeto hacia lo que ya se ha hecho".

CATALUÑA Y ARAGÓN

Ha expuesto el salto a Cataluña como un reto que ha aceptado "muy convencido de lo que queremos hacer en Cataluña". Si "la pandemia fue una lección de humildad ante la actitud arrogante de Occidente", ha tenido también un impacto en Cataluña. "¿Cómo vamos a levantar fronteras? Mejor ir juntos que desperdigados". Estima que la política del gobierno Sánchez ha sido "valiente y decidida, con líneas claras y sabiendo dónde están los límites... Y ha cambiado el clima. La sociedad catalana ha pasado página de lo que sucedió hace cinco años".

Se ha deshecho en elogios a los socialistas oscenses. "Hay que reforzar los lazos con Aragón y Huesca, con una actitud de colaboración. No caben las líneas de división, sino las de colaboración". Política hecha por alcaldes (él fue primer edil diez años), "la mejor escuela de formación política, muy pragmática. Ves a la gente que te explica cosas y las comprendes, gente que te exige explicaciones. La política municipal ayuda al pacto. Y aprendes a decir que no a la cara. No vamos a poder hacer esto. Ya sabemos que todo el mundo quiere el contenedor cerca, pero debajo de la casa del vecino". Considera que son como el personal sanitario, "tienen el termómentro de la situación del hospital y de la ciudad. Ellos eran mis ojos. En la segunda ola, los alcales fueron claves porque tienen la capilaridad a pesar de que padecen el sufrimiento. En Huesca, en pandemia, se hizo un trabajo excelente y el alcalde tuvo un papel muy clave y tengo que reconocértelo a ti, alcalde".

Tras la presentación del libro en Huesca, se ha dirigido a Barbastro, donde ha sido presentado por el presidente de la Comarca del Somontano, Dani Gracia, y el periodista Ángel Huguet Ascaso.

 

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