La bioseguridad en las explotaciones y el control de la población de jabalíes continúan siendo las principales herramientas para impedir la llegada de la peste porcina africana (PPA) a las granjas españolas. Ese fue el principal mensaje que trasladaron los expertos reunidos este pasado miércoles en Binéfar en la jornada 'Peste Porcina Africana, ¿Cómo estamos siete meses después?', organizada por el Colegio Oficial de Veterinarios de Huesca dentro de los actos conmemorativos de su 125 aniversario.
La cita celebrada en la Lonja de Binéfar congregó a más de un centenar de asistentes, entre veterinarios, ganaderos, representantes de mataderos y profesionales vinculados al sector porcino. El acto fue inaugurado por el presidente de la Lonja, Alberto Gracia, mientras que el presidente del Colegio de Veterinarios de Huesca, Fernando Carrera, fue el encargado de presentar a los ponentes: el director general de Calidad y Seguridad Alimentaria del Gobierno de Aragón, Enrique Novales, el director de la Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino (Anprogapor), Miguel Ángel Higuera, y el veterinario y asesor de entidades cinegéticas Nicolás Urbani. Entre los asistentes también se encontraba el presidente del Colegio de Veterinarios de Lleida y vicepresidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España, Miguel Molins.
Durante la apertura de la jornada, Fernando Carrera subrayó la importancia de mantener las medidas de prevención en un momento especialmente delicado para el sector. Recordó que la peste porcina africana continúa siendo una amenaza real para Aragón y advirtió de que una eventual entrada del virus en la comunidad tendría consecuencias "ruinosas" para una de las principales actividades ganaderas de Aragón. Por ello, insistió en que las explotaciones deben seguir extremando las medidas de bioseguridad y evitar cualquier relajación.

En la misma línea, Enrique Novales explicó el trabajo que desarrolla el Gobierno de Aragón para reforzar la protección sanitaria de la cabaña porcina. Paralelamente, señaló que se mantiene una estrecha colaboración con la Federación Aragonesa de Caza para definir estrategias que permitan gestionar adecuadamente las poblaciones de jabalíes, principal reservorio de la enfermedad en la fauna silvestre.
LA ENFERMEDAD SIGUE LIMITADA AL JABALÍ
La conferencia principal corrió a cargo de Miguel Ángel Higuera, quien analizó la evolución de la enfermedad desde que el 28 de noviembre de 2025 se detectaran los dos primeros casos de peste porcina africana en jabalíes silvestres en Cerdanyola del Vallès (Barcelona), los primeros registrados en España desde la erradicación de la enfermedad en 1994.
Siete meses después, destacó, el balance permite lanzar un mensaje de tranquilidad. La enfermedad continúa confinada exclusivamente a la población de jabalíes silvestres y no se ha detectado ningún caso en explotaciones porcinas españolas, que mantienen su estatus sanitario.
Higuera recordó además que la peste porcina africana no afecta a las personas ni supone ningún riesgo para la seguridad alimentaria, por lo que la carne de cerdo sigue siendo un producto completamente seguro para el consumo.
No obstante, advirtió de que la erradicación del virus en la fauna silvestre es un proceso largo y complejo debido a su elevada resistencia en el medio natural y a su capacidad para mantenerse durante largos periodos en los cadáveres de animales infectados.
Para evitar la expansión del virus y alcanzar su eliminación definitiva, el director de Anprogapor defendió cuatro líneas de actuación prioritarias: reforzar las barreras físicas que limiten el desplazamiento de jabalíes desde las zonas afectadas; intensificar la búsqueda y retirada de animales muertos para eliminar focos de infección; reducir las poblaciones de jabalí mediante actuaciones cinegéticas planificadas; y mantener el máximo nivel de bioseguridad en todas las explotaciones porcinas.
Asimismo, puso en valor la capacidad de respuesta del sistema veterinario español, destacando la rapidez con la que se detectó el brote, se confirmó el diagnóstico y se activaron las medidas previstas por la normativa europea. En su opinión, la coordinación entre administraciones, científicos, veterinarios, ganaderos y cazadores está siendo determinante para impedir el salto del virus al ganado doméstico.
EL PAPEL DE LOS CAZADORES
La jornada concluyó con la intervención de Nicolás Urbani, director técnico de la Federación Aragonesa de Caza (Farcaza) y miembro del grupo de expertos frente a la PPA en Aragón, quien detalló las actuaciones desarrolladas por el colectivo cinegético desde la aparición del foco en Cataluña.
Entre ellas destacó la coordinación permanente con el Gobierno de Aragón, las campañas informativas dirigidas a los cazadores, la formación impartida a veterinarios oficiales, personal de Sarga, agentes de protección de la naturaleza y guardas de caza, así como la elaboración de guías específicas de bioseguridad para cazadores y rehaleros.
También recordó que Aragón aprobó apenas cinco días después de declararse el foco el Decreto-Ley 7/2025, una norma pionera que contempla ayudas para sociedades de cazadores y empresas cárnicas destinadas al control y comercialización del jabalí, además de autorizar el uso de nuevas tecnologías, como visores nocturnos, para mejorar la eficacia de las esperas.
Urbani defendió igualmente el papel esencial de las rehalas en el control poblacional del jabalí y reclamó al Gobierno de Aragón mantener una respuesta rápida, dotada de recursos económicos suficientes y basada en criterios técnicos. Al mismo tiempo, pidió una mayor implicación del sector porcino para impulsar conjuntamente medidas que requieren cambios normativos a nivel estatal y europeo, como la autorización de nuevas tecnologías cinegéticas o la adaptación de la legislación sobre bienestar animal que afecta a las rehalas.