Una nueva avería en el bus urbano de Huesca, la segunda en menos de una semana, ha obligado a los usuarios a la más absoluta resignación. Vamos, un día más en la oficina, como decían algunos de ellos
De nuevo han echado mano de un autocar de línea regular, sin asientos ni accesos adecuados y salida por la misma entrada con el consiguiente contratiempo. Y eso que en esta ocasión no había viajeros con silla de ruedas y tan solo uno utilizaba muletas.
Además, el viaje ha salido gratis porque el bus no tenía máquina de validar abonos ni expender billetes, y tampoco disponía de dispositivo para solicitar parada, por lo que ha habido que hacerlo de viva voz. Eso sin contar con que las paradas de las Harineras y José María Lacasa han desaparecido sin dejar señales de vida.
Al menos en esta ocasión funcionaba el aire acondicionado, porque la semana pasada estaba enchufada la calefacción y las barras de sujeción ardían al tocarlas.
Por la mañana funcionaban los autocares habituales, pero los conductores debían de tener mucha prisa para recuperar el retraso porque han realizado un auténtico rally-sprint por las calles de Huesca que cada día presentan más baches.
Los propios conductores han advertido en varias ocasiones de estas circunstancias, pero sus peticiones han caído en saco roto, hasta la fecha según han afirmado a los usuarios.