La Guardia Civil ha recordado que la acampada libre está prohibida en todo el territorio de Aragón y que el baño en la inmensa mayoría de los ibones del Pirineo, al encontrarse integrados en espacios naturales protegidos, tampoco está permitido. El Seprona mantiene durante toda la época estival un operativo específico para controlar estas conductas, que cada año originan cientos de denuncias.
El comandante Arturo Notivoli, jefe del Seprona de la Zona de Aragón, ha advertido de que el Pirineo aragonés registra cada verano una afluencia de visitantes que continúa creciendo año tras año. Por ello, ha insistido en que quienes acuden a practicar senderismo, montañismo o simplemente a disfrutar de estos parajes deben hacerlo con una "mentalidad totalmente conservacionista", ya que cualquier actividad puede afectar gravemente a unos ecosistemas especialmente frágiles y a las especies que los habitan.
Una de las prácticas más habituales durante el verano es la acampada, aunque el responsable del Seprona ha recordado que la acampada libre está prohibida en toda la comunidad autónoma. En cambio, sí está permitido el vivac, aunque únicamente bajo unas condiciones muy concretas: solo puede realizarse durante una noche, en los lugares y cotas que establece la normativa y utilizando una infraestructura muy básica que, en ningún caso, puede superar 1,5 metros de altura.
Además, ha advertido de que muchas de las zonas donde se practica el vivac se encuentran junto a ibones, enclaves que, según ha señalado, en un "99 % de los casos" forman parte de espacios naturales protegidos. En estos lugares tampoco está permitido bañarse, una práctica que se ha popularizado en los últimos años.
Notivoli ha explicado que el baño en estos lagos de alta montaña provoca la remoción del lecho, altera los hábitats y degrada progresivamente el ecosistema que albergan. A ello se suma el impacto derivado de las acampadas en sus inmediaciones, unas actividades que, según ha recalcado, son incompatibles con la conservación de estos espacios y con las condiciones singulares que justifican su protección.
El jefe del Seprona ha señalado que las patrullas especializadas vigilan el cumplimiento de la normativa recogida en los planes rectores de uso y gestión de los espacios naturales protegidos de Aragón, denunciando no solo las acampadas ilegales y los baños en los ibones, sino cualquier actividad que vulnere esta normativa, para que pueda ser sancionada por la administración competente.
Para estas labores de vigilancia, la Guardia Civil cuenta en numerosas ocasiones con el apoyo de la Unidad Aérea, cuyo helicóptero permite acceder con rapidez a enclaves de muy difícil acceso e intervenir con mayor eficacia.
Según ha destacado Notivoli, el Seprona interpone cada año cientos de denuncias relacionadas con las acampadas ilegales, los baños en ibones y otras actuaciones que incumplen la normativa de protección ambiental. Ha subrayado que se trata de una de las principales preocupaciones del cuerpo debido al deterioro que estas prácticas ocasionan en los espacios naturales protegidos.
Por ello, la Guardia Civil de Aragón mantiene activo durante todo el verano un dispositivo específico de vigilancia en el Pirineo. Entre los enclaves incluidos en este operativo figura el entorno del refugio de Góriz, donde en años anteriores se ha detectado una importante concentración de acampadas ilegales y donde las patrullas del Seprona continúan desarrollando labores de prevención, control e inspección.