Las campanas celebran la declaración de las navatas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

La invitación a las iglesias aragonesas había sido realizada por las tres asociaciones de navateros de la provincia

DH
03 de Diciembre de 2022
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La iglesia de Biscarrués se sumó a la celebración haciendo sonar sus campanas
La iglesia de Biscarrués se sumó a la celebración haciendo sonar sus campanas

Las campanas de muchas iglesias han sonado este sábado sobre las 11.30 horas para celebrar la declaración del transporte fluvial de la madera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, una invitación realizada en Aragón por la Asociación de Nabateros de Sobrarbe, la Asociación de Nabateros de la Val d´Hecho y la Asociación de Nabateros da Galliguera.

El transporte fluvial de la madera ya está inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, tras el informe favorable del Comité de Patrimonio Inmaterial de la Unesco, que se reunió este pasado jueves en Rabat. Además, un día antes, entró en la misma lista el toque manual de campanas.

Se trataba de una candidatura internacional, en la que han trabajado las asociaciones de navateros del Alto Aragón junto con las de Navarra, Cataluña, Castilla la Mancha y Valencia, por España, además de Austria, Chequia, Alemania, Letonia y Polonia.

En la provincia, los ríos pirenaicos sirvieron de rutas navateras o almadieras por donde bajaban los troncos aprovechando el deshielo en la primavera y formando las navatas al llegar al río Ebro.

En Aragón, las rutas fluviales de la madera han sido la del río Aragón desde Ansó (río Veral) y Hecho (río Aragón Subordán); del río Gállego, formándose las navatas en Murillo y Santolaria; y del río Cinca desde Laspuña o Escalona, para entrar en el Ebro hasta Tortosa. Los puntos en los que se ataba y desembarcaban eran Santa Cilia, Murillo de Gállego, Laspuña, Monzón y Fraga.

Las navatas podían ser de uno, dos o tres tramos. Se formaban entrelazando los maderos con sarga y los remos dirigían la navata por el cauce hasta la desembocadura del río Ebro, donde acudían los madereros para su compra.

Las últimas navatas llegaron a Tortosa en 1949. En 1983 la Asociación de Navateros de Sobrarbe tomo la iniciativa de recuperar la actividad y organizó una celebración donde se construyó una navata que descendió entre Laspuña y Aínsa. Después se unieron más iniciativas en Hecho y la Galliguera. Desde entonces se han seguido celebrando anualmente estos descensos iniciando una tradición de gran aceptación popular.

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