Las jornadas nabateras del río Gállego afrontan su fase final con el inicio del montaje de las nabatas en la playa de Murillo de Gállego, paso previo al tradicional descenso de este domingo y después de jornadas de trabajo centradas en la construcción artesanal de los distintos elementos, tras las que nabateros y nabateras han comenzado a ligar los trallos entre sí para formar los trampos que formarán las embarcaciones a orillas del río.
Este trabajo mantiene intactas las técnicas tradicionales del oficio nabatero, siguiendo un proceso transmitido de generación en generación. El sábado ha registrado un intenso viento alaniés, uno de los vientos típicos de Murillo de Gállego que sopla desde el amanecer hasta el mediodía, que ha acompañado las labores en la playa sin impedir el avance de la faena y del compromiso del colectivo por culminar la construcción en los plazos previstos.
Las jornadas nabateras continúan abiertas a la participación de todas aquellas personas que deseen acercarse a conocer de primera mano este oficio tradicional convirtiendo estos días en un espacio vivo donde observar el proceso de construcción de las nabatas, conversar con los nabateros y descubrir los detalles de una técnica que forma parte de la memoria colectiva del territorio.
La organización se anima a vecinos, visitantes y público general a participar en los talleres y explicaciones guiadas, una oportunidad única para comprender el valor cultural de esta tradición y su estrecha relación con el río Gállego. La implicación del público contribuye no solo a la difusión del oficio, sino también a mantener viva una práctica que sigue transmitiéndose gracias al trabajo compartido y al interés de nuevas generaciones.

El programa de las jornadas se completa con actividades abiertas al público. Este sábado se celebra en Santa Eulalia de Gállego la feria de “Los líquidos”, dedicada a productos como la miel, el aceite y el vino, y el día 26 prosigue con la actuación del grupo REyMI en Biscarrués, reforzando así el carácter cultural y participativo de estas jornadas en el conjunto del territorio.
El domingo tendrá lugar el momento más esperado de las jornadas: el descenso de nabatas entre Murillo de Gállego y Santa Eulalia de Gállego, una recreación fiel del antiguo oficio maderero que constituye uno de los eventos culturales más singulares del calendario aragonés. Este proceso colectivo, que combina conocimiento técnico, esfuerzo físico y coordinación, pone de manifiesto la fortaleza de una tradición que sigue viva gracias al trabajo voluntario y al arraigo con el territorio, reafirmando su papel como elemento clave del patrimonio cultural inmaterial de Aragón