Las calles del centro de Huesca han ofrecido este viernes una imagen profundamente ligada a la historia ganadera del Alto Aragón. Un rebaño formado por 800 ovejas de raza churra merina ha atravesado la ciudad siguiendo la cabañera en dirección a los pastos de montaña del Pirineo, donde pasará los meses de verano.
Los animales proceden de Vicién, donde han permanecido durante el invierno, y tienen como destino Asín de Broto, en la comarca del Sobrarbe. Al frente del rebaño marchaba su pastor, Rubén, acompañado por otros ganaderos y por su inseparable perro de trabajo, un can de chira, imprescindible en las labores de conducción y control del ganado.
Según explicó el propio pastor, la travesía se prolongará durante seis jornadas, un recorrido que sigue los antiguos caminos ganaderos utilizados desde hace siglos para trasladar los rebaños entre las tierras bajas y los puertos de montaña.
La estampa ha despertado la curiosidad de numerosos viandantes y conductores, sorprendidos por el paso de centenares de ovejas por algunas de las principales vías de la capital oscense. Durante varios minutos, el sonido de los cencerros y el avance pausado del ganado sustituyeron al habitual tráfico urbano.
La trashumancia continúa siendo una práctica esencial para numerosas explotaciones ganaderas del Pirineo y del llano oscense. Además de permitir aprovechar los recursos naturales de cada estación, contribuye al mantenimiento de vías pecuarias históricas y de un modelo ganadero estrechamente vinculado al territorio.
El tránsito del rebaño por la ciudad se desarrolló con normalidad gracias a la colaboración de la Policía Local de Huesca, que facilitó el paso de los animales y reguló el tráfico durante el recorrido. También participaron los servicios municipales de limpieza, que actuaron tras el paso del ganado para devolver rápidamente la normalidad a las calles.