El tren de refuerzo del fin de semana entre Huesca y Madrid ha partido este domingo completo de viajeros y con una duración del trayecto superior a la habitual, en torno a una hora más de lo previsto, en un contexto marcado por las limitaciones temporales de velocidad en la línea de alta velocidad. La salida desde la estación oscense se ha producido con algunos minutos de retraso, motivados por la elevada afluencia de pasajeros y el paso por los controles de acceso.

En las horas previas al viaje, Renfe ha remitido un aviso a los usuarios en el que advertía de posibles demoras en el servicio. En el mensaje, la operadora señalaba que, “debido a la implantación de limitaciones temporales de velocidad en la infraestructura entre Madrid y Zaragoza, se están registrando retrasos en la línea de Alta Velocidad Madrid–Barcelona”, una circunstancia que podía alargar el tiempo de viaje más allá de lo habitual, acompañado de una disculpa por las molestias ocasionadas.
Ya en marcha, durante el trayecto, los viajeros han escuchado varios avisos por megafonía a cargo del interventor, informando de reducciones puntuales de velocidad a lo largo del recorrido. Estos anuncios han ido confirmando las advertencias previas sobre el estado de la infraestructura y la necesidad de adaptar la circulación del tren a las restricciones existentes.
Las vibraciones habituales del convoy, perceptibles en otros desplazamientos, han sido esta vez objeto de mayor atención por parte de los pasajeros, que las han vivido con más incertidumbre ante el contexto de retrasos y mensajes continuados sobre la velocidad. El ambiente a bordo ha reflejado una mezcla de resignación y expectación, en un viaje condicionado por una situación técnica que sigue afectando a la conexión ferroviaria entre Aragón y la capital.