"Ha vuelto a Huesca el toro bravo". Así iniciaba su crónica Jorge Orús de lo sucedido el domingo 11 de agosto de 2013, la última vez que se vieron toros de Victorino Martín en la Plaza de Toros de Huesca. Ahora, Tauroemoción, que presentó este miércoles la Feria Taurina de la Albahaca 2026, apuesta por el regreso de la famosa ganadería a la capital oscense después de 13 años de ausencia. Sin duda, esta ha sido una de las grandes noticias que se desvelaron en el Museo Provincial.
La "excelente lámina de unos toros de Victorino Martín que embistieron al completo" resumió la corrida de aquel 11 de agosto. Los diestros que lidiaron el encierro fueron Antonio Ferrera (silencio y silencio), Diego Urdiales (ovación y saludos y silencio) y Paulita (silencio y dos orejas). En aquella ocasión, el zaragozano se llevó el mejor toro de la tarde: Paquetero, al que se le dio la vuelta al ruedo, era hijo de Molinito, un toro indultado en Logroño en el año 2007.
"Fue el de ayer un encierro que exigió trabajo estajanovista, ese que rechazan no pocas figuras y cuya asunción hay que valorar en toreros como los de ayer". La frase bien podría sacarse de la crónica del próximo 13 de agosto, pues lo que lidiarán a los Victorinos en la próxima Feria de la Albahaca son tres especialistas de este emblemático hierro: El Cid, Manuel Escribano y Morenito de Aranda.
Antes de ese 11 de agosto de 2013, Huesca ya había tenido una "sequía de Victorinos". Fue en 1995 cuando el aragonés Raúl García "El Tato" cortó cuatro orejas y un rabo, saliendo a hombros del coso taurino oscense. No tuvieron tanta suerte sus compañeros de cartel, "El Niño de la Taurina" y Manolo Sánchez.
Alberto García, CEO de Tauroemoción, sentenciaba que la de Victorino es "la ganadería más importante de la historia del toreo, y la tenemos aquí y es un honor". Ahora, con la expectación servida, sólo queda que los animales embistan y que los diestros estén a la altura.