Los últimos coletazos del frente frío han dejado este lunes una nueva nevada en el Pirineo oscense, con afecciones puntuales en la red viaria como la necesidad de utilizar cadenas o neumáticos de invierno en la N-330a, a la altura de Candanchú.
La situación se ha producido tras una jornada en la que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) había previsto una cota de nieve en torno a los 900 y 1.200 metros, lo que ha favorecido que las precipitaciones en forma de nieve hayan alcanzado cotas relativamente bajas para la época.
Aunque las precipitaciones ya han remitido y no se esperan nuevos episodios en las próximas horas, el frente ha dejado tras de sí un acusado descenso térmico, especialmente en zonas de alta montaña. Así, las temperaturas mínimas han registrado valores muy bajos este lunes, con -8,7 grados en Astún, -6,1 en Cerler y -4,1 en Formigal.
A este escenario se ha sumado el viento, que ha soplado con intensidad en puntos del Pirineo, alcanzando rachas de hasta 95 kilómetros por hora en Cerler, lo que ha incrementado la sensación de frío.
De cara a las próximas horas, la previsión apunta a una progresiva estabilización atmosférica. No se esperan precipitaciones y las temperaturas máximas tenderán a subir de forma paulatina, aunque las mínimas seguirán siendo bajas. Para este martes, la Aemet prevé mínimas sin cambios o en ligero descenso, mientras que las máximas experimentarán un ascenso ligero o moderado.