La variante de Sabiñánigo se encuentra paralizada en estos momentos por la concurrencia de dos factores: la presentación de un modificado técnico por parte de la Unión Temporal de Empresas (UTE) Rover-Aldesa que incluye una solicitud de mayor presupuesto, por un lado, y la propia climatología que dificulta determinadas tareas por otro.
Se trata del modificado número 3 de este tramo de 8,6 kilómetros entre Sabiñánigo Este y Oeste del que el ministro Óscar Puente presumía el 21 de noviembre de 2024 en sus redes sociales de que "avanza a velocidad de crucero y ya está ejecutado en más de un 82%", vanagloria que de hecho ya contrastaba con el hecho de que la finalización estaba previsa en febrero de 2024, nueve meses antes. El propio ministro, en la inauguración del tramo de autovía Huesca-Siétamo, aseguraba que la apertura de la variante de la capital del Alto Gállego era cuestión de meses.
El 30 de septiembre de 2019, el Ministerio de Fomento anunciaba la adjudicación a Aldesa y Rover, en UTE, del contrato para la ejecución de las obras del Tramo Sabiñánigo Este-Sabiñánigo Oeste por valor de 70,92 millones de euros, con un plazo de ejecución de 40 meses que se cumplirían en enero de 2023.
El trazado tiene una longitud de 8,6 kilómetros e incluye tres enlaces (Sabiñánigo Este, conexión con la N-260 hacia Biescas y Sabiñánigo Oeste), cinco pasos superiores y seis inferiores y siete viaductos, entre los cuales cabe destacar el que se ejecutará mediante autocimbra y voladizos sucesivos compensados sobre los ríos Gállego y Aurín, con 936 metros de longitud. En uno de los puentes, hubo unos problemas en ejecución que hubieran derivado en una cuestión de seguridad y detuvo su realización alrededor de cinco meses después de que los detectaran técnicos de la Demarcación de Carreteras del Estado en Aragón.
PARALIZACIÓN VISIBLE
Muchos de los conductores que han transitado por la zona han constatado la inactividad de máquinas y personal durante las últimas semanas, desconociendo si se debía de manera exclusiva a la meteorología que, en los meses más crudos del invierno, impide el ritmo normal para echar el aglomerado.
Fuentes de la UTE Rover-Aldesa han explicado a EL DIARIO DE HUESCA, sin embargo, que la disconformidad en la consignación económica ha motivado que haya presentado una solicitud de modificado técnico que representaría un incremento presupuestario para hacer viable la continuación de las obras, lo que abre una negociación con el Ministerio de Transportes antes de reanudar los trabajos. Hay que tener en cuenta que, según el propio ministro en sus redes sociales, el presupuesto era de 97,6 millones de euros, muy por encima de los casi 71 de adjudicación. Según la Unión Temporal de Empresas, el avance ha permitido descubrir necesidades no contempladas en el proyecto.
El hecho cierto es que, a estas aluras, se suman ya tres años desde la previsión de ejecución definitiva en el primer proyecto, que serían dos según una reformulación posterior explicada por el Ministerio. Y, a estas alturas, mientras se negocia el modificado y se reemprenden las obras, el retraso sigue sumando, con perspectiva de meses, no se sabe cuántos.