Vecinos de Cerler han denunciado nuevos problemas en el suministro de agua, una situación recurrente, apuntan los residentes, que reclaman actuaciones estructurales para garantizar la estabilidad del abastecimiento en este núcleo turístico del valle de Benasque.
En un comunicado, califican de “paradójico” que, tras un invierno marcado por abundantes precipitaciones en el Pirineo, el pueblo vuelva a sufrir cortes de agua. A su juicio, quienes tienen la responsabilidad de resolver el problema “siguen mirando hacia otro lado”.
Según relatan, el último reventón importante en la red se produjo el pasado mes de noviembre. Los vecinos consideran que la intervención realizada entonces no solucionó el origen del problema y denuncian que la zona afectada continúa mal señalizada y sin una reparación definitiva, lo que, aseguran, supone un riesgo para los viandantes.
Actualmente, describen un escenario de fugas, agua circulando sin control y zonas anegadas, mientras que "buena parte del pueblo ha pasado días sin agua de boca, sin duchas y sin calefacción en pleno invierno. En un núcleo turístico de referencia. En fechas de máxima afluencia”, recalcan.
Los residentes sostienen que la denominada “crisis del agua” no es un hecho aislado, sino la consecuencia de deficiencias que, según afirman, llevan años denunciando. Entre ellas, mencionan infraestructuras obsoletas o insuficientes para la demanda real, especialmente en temporadas de alta ocupación, la falta de inversiones en depósitos y captaciones y la ausencia de un mantenimiento preventivo que evite averías recurrentes. Asimismo, muestran preocupación por "estudios independientes que apuntan a la presencia de amianto en el agua que se consume en Cerler, una cuestión que debería tratarse con total transparencia y prioridad absoluta”.
La situación afecta tanto a vecinos, comercio y restaurantes, que ven limitada su actividad al no poder lavar platos, utilizar aseos ni poner en funcionamiento cafeteras y otros equipos básicos Los denunciantes añaden otros problemas que consideran históricos, como el mantenimiento urbano en invierno, la falta de aparcamiento o la insuficiencia del transporte público.
Los vecinos reclaman al Ayuntamiento y a Aramón medidas definitivas que vayan más allá de intervenciones de urgencia. “Cerler no puede ser solo un escaparate turístico cuando interesa. Es un pueblo donde vive gente todo el año. Gente que paga impuestos, que sostiene el tejido económico y que no puede seguir viviendo pendiente del próximo corte de agua”, ponen de manifiesto.
“Los vecinos estamos hartos. Estamos al límite. No pedimos lujos, pedimos lo mínimo: agua potable garantizada, seguridad en las actuaciones y un compromiso real que se traduzca en soluciones definitivas. Porque lo que falta no es agua. Lo que falta es responsabilidad”, finalizan.